Ghosting (Fantasmeo)
- Germán E. González

- 19 abr
- 3 Min. de lectura

“¿Qué fue lo que hice mal?, ¿Acaso algo le disgustó de mí?, ¿Encontró a alguien mejor que yo?, ¿Por qué me bloqueó en sus redes sociales?, ¡Pero si todo iba tan bien!, ¡Que tonto he sido!, ¡Ya decía yo que parecía algo muy bueno para ser real!”.
Las expresiones anteriores son apenas algunas de las más frecuentes cuando se es víctima de una práctica que se hace cada vez más frecuente en nuestras estructuras de comunicación y comportamiento… El ghosting o fantasmeo.
Se trata de una práctica que consiste simplemente en desaparecer de la vida de alguien sin dar ningún tipo de explicación. Usualmente hay dos respuestas al “¿por qué?” de esta práctica.
Es un acto de castigo o agresión pasiva: Desaparece de la vida de un tercero para que el otro (o la otra) se sienta mal y se quede preguntándose qué fue lo que llevó a la contraparte a hacer algo semejante de manera tan repentina.
Porque quien desaparece tiene una conducta evitativa: La persona con conducta evitativa huye de la confrontación, no le gusta tomar decisiones, difícilmente defiende su postura o manifiesta su desacuerdo respecto de algo y termina huyendo o escapando de la situación o persona que le genera malestar o ansiedad.
Bien podríamos decir que esta es una práctica recurrente en tiempos en que las redes sociales cobran fuerza, pero no es así. Por ejemplo, no son pocas las ocasiones en que hemos escuchado historias de familias que un buen día no volvieron a saber nada de su papá, de su mamá o de algún hermano, simplemente la persona en cuestión salió de casa y nunca regresó.
En las situaciones más dramáticas, las desapariciones pudieron tener su explicación en actos delictivos como la trata de blancas o el secuestro, pero en ese caso no se trataría de ghosting sino de crímenes en contra de la libertad de los individuos.
En tiempos más recientes, en que las redes sociales cobran fuerza, es frecuente saber de personas que nos bloquean de sus redes sociales y, por qué no decirlo, muchos de nosotros también hemos incurrido en bloquear a personas cuyos contenidos no son de nuestro agrado.
Hay casos que son más sensibles, por ejemplo, los de parejas que se están conociendo, han pasado ya por varias citas y en el momento menos pensado, uno de los dos desaparece sin dejar huella y sin dar la más mínima explicación.
Como consecuencia de lo anterior, las inseguridades de quien se halla desconcertado por la repentina desaparición del otro salen a flote, provocando una erupción de pensamientos negativos y sentimientos de inseguridad y culpa.
En definitiva, no es agradable sentir que alguien desaparece repentinamente, pero debemos estar preparados para asumirlo de la mejor manera en el caso de que sea necesario afrontar una situación como esa, especialmente si quien desapareció ya había sido presentado a tu familia, a tu círculo de amigos o tu entorno social más cercano.
Algunas recomendaciones para enfrentar los efectos colaterales del ghosting o fantasmeo:
Si eres consciente del daño que se puede ocasionar al desaparecer repentinamente de la vida de otro, no lo hagas. Finaliza tu amistad o relación sentimental manifestando clara y respetuosamente las razones por las que has tomado la decisión de no continuar.
Si una persona desaparece repentinamente y te hace daño, agradece que esto te haya sucedido. Eso significa que no te merecía y que, si no contó con la madurez o entereza para hablarte con claridad, tampoco la habría tenido para otras cosas importantes.
Recapacita sobre el hecho de que mereces una persona que sepa comunicarse, que te haga ver lo bueno para fortalecerlo, lo regular para mejorarlo y lo malo para modificarlo con amor y respeto.
Cuida tu autoestima, el hecho de que alguien desaparezca de tu vida no significa que seas un fracaso para el amor o la sana amistad. Significa simplemente que no estabas con la persona correcta.
Piensa que la persona que merece de verdad tu cariño o amistad no te dejaría en visto y guardando un perpetuo silencio.
Antes de pensar en el otro, piensa en ti, eso te ayudará a quererte, valorarte, crecer y aprender. Eso te hará más atractivo afectivamente.
Disfruta tu soltería, si las relaciones amorosas fueran la solución a los problemas, los noviazgos y matrimonios no los tendrían. Si la persona adecuada existe para ti, ya llegará, no te desesperes y recuerda que de la prisa solo queda el cansancio.
Convéncete de lo siguiente: ¡Eres un ser muy valioso!
Germán E. González
Psicólogo
WhatsApp: 95519628





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