Trump sustituye el Air Force One por un avión donado por Catar
De acuerdo con los reportes, la aeronave catarí será adaptada para cumplir con los estándares de seguridad, comunicaciones y protección exigidos para el transporte del mandatario estadounidense.

19 de junio de 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió retirar de servicio el actual avión presidencial Air Force One y reemplazarlo temporalmente por una aeronave de origen catarí, una medida que ha generado debate político y cuestionamientos éticos dentro y fuera del país.
La decisión se da en medio de retrasos en la entrega de los nuevos aviones presidenciales encargados a Boeing, cuyo calendario de producción se ha extendido más de lo previsto. Ante esa situación, el gobierno estadounidense ha optado por utilizar de forma provisional un Boeing 747-8 que fue entregado como donación por la familia real de Catar.
El tema ha reavivado la discusión sobre la aceptación de regalos de gobiernos extranjeros, así como sobre los costos de adecuación y seguridad que implica convertir una aeronave comercial en un avión presidencial.
De acuerdo con los reportes, la aeronave catarí será adaptada para cumplir con los estándares de seguridad, comunicaciones y protección exigidos para el transporte del mandatario estadounidense. Mientras tanto, el histórico Air Force One, que ha estado en servicio por más de tres décadas, será retirado de manera progresiva.
El plan contempla el uso del avión donado como solución temporal, mientras finaliza la construcción de los nuevos modelos oficiales. Sin embargo, la medida ha generado críticas de sectores políticos que cuestionan la transparencia del proceso y advierten sobre posibles conflictos de interés por tratarse de un obsequio de un gobierno extranjero.
Por su parte, la administración defiende la decisión argumentando que se trata de una alternativa práctica ante los retrasos industriales y que permitirá reducir costos operativos mientras se completa la modernización de la flota presidencial.
El debate continúa abierto en Washington, donde el caso ha sumado tensión al ya complejo entorno político en torno a la gestión presidencial y las relaciones internacionales de Estados Unidos.


