Pezeshkian rechaza la presión económica de Washington
Washington anunció nuevas sanciones dirigidas contra personas y entidades vinculadas con las actividades comerciales y financieras de Teherán, dentro de una campaña destinada a aislar aún más a la economía iraní.

26 de agosto de 2026
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que Estados Unidos no conseguirá sus objetivos mediante la presión económica, en respuesta a la nueva ronda de sanciones impulsada por Washington contra Teherán. El mandatario sostuvo que su Gobierno está preparado para enfrentar las consecuencias de las medidas.
Pezeshkian señaló que Irán ha soportado durante años distintas formas de presión económica y que, pese a las dificultades, las autoridades han desarrollado mecanismos para reducir su impacto. El gobernante también defendió la posibilidad de resolver las diferencias mediante el diálogo y las negociaciones, aunque descartó ceder ante medidas de coerción económica.
Las declaraciones se producen después de que la administración del presidente Donald Trump intensificara su estrategia para debilitar económicamente a Irán. Washington anunció nuevas sanciones dirigidas contra personas y entidades vinculadas con las actividades comerciales y financieras de Teherán, dentro de una campaña destinada a aislar aún más a la economía iraní.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha presentado las nuevas medidas como una herramienta para aumentar la presión sobre el Gobierno iraní y forzarlo a realizar concesiones. La estrategia busca afectar sectores que permiten a Teherán mantener vínculos comerciales con otros países.
El Gobierno iraní sostiene que las sanciones no conseguirán modificar su posición política. Pezeshkian afirmó que su país continuará enfrentando las dificultades económicas y que las autoridades cuentan con planes para amortiguar los efectos de las restricciones estadounidenses.
Sin embargo, las medidas ya generan importantes dificultades para la economía iraní.
La presión sobre las exportaciones, la moneda y el acceso a mercados internacionales ha incrementado los costos para la población, mientras persisten problemas de abastecimiento y largas filas en algunas estaciones de combustible.
Al mismo tiempo, Teherán intenta mantener sus relaciones comerciales con países como China, uno de sus principales socios económicos. Precisamente, la relación entre Pekín e Irán representa uno de los principales desafíos para la estrategia estadounidense de aislamiento económico.
La disputa económica ocurre en un contexto de fuerte tensión militar y energética entre Washington y Teherán. El estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas, continúa siendo un punto estratégico del enfrentamiento.
Pese a la presión estadounidense, el Gobierno iraní mantiene una postura desafiante y sostiene que las sanciones no lograrán obligarlo a aceptar las condiciones de Washington. La confrontación económica, por ahora, continúa acompañada de esfuerzos diplomáticos y de una disputa estratégica que trasciende las fronteras de ambos países.


