
V semana del tiempo de cuaresma
23 de marzo de 2026
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».
Reflexión
Pongamos la inteligencia al servicio de la inocencia.
Esta primera lectura ofrece el conocido episodio que se suele llamar de “La casta Susana”. Se puede leer en la misa en su amplitud o bien resumido.
Nos muestra el triunfo de la inocencia y el fracaso de la maledicencia que lleva a buscar la condena a lapidación de la inocente, para ocultar el propio delito y la honra de quienes eran jueces del pueblo, quienes tenían que impartir justicia.
Agravado todo por tener una edad, cuya dignidad no corresponde a las lascivas pretensiones de los viejos jueces.
Es un texto que exalta el triunfo de la inocencia, gracias a la inteligencia de un niño, Daniel. Esta vez la inteligencia se unió al ansia de justicia, para señalar en quién estaba el delito. ¿Cuánto necesitamos que la erudición, el saber, la inteligencia disciernan dónde está el delito y dónde la inocencia?
¡Cuánto inocente frágil ha sido eliminado para ocultarla perversa condición del poderoso que los ha condenado!
"Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo"
Es una proclamación de cómo Dios se ocupa con cariño de nosotros. Como un pastor de las ovejas. A Dios acudió Susana cuando se vio calumniada por los viejos jueces ante el pueblo, y al borde la muerte. Y Dios la oyó a través de la inteligencia y la decisión del “chiquillo” Daniel.
“Anda y no peques más”
Este precioso texto se centra como la primera lectura en el adulterio. En este caso no se niega el adulterio, pero los letrados y fariseos, le exigen a Jesús que se pronuncie sobre el castigo que, dicen, establece la ley a la adúltera. (La ley precisaba si el acto se hace cuando la mujer no puede defenderse o al menos gritar, como Susana o sí puede defenderse de alguna manera. Y, ¡no se olvida del adúltero!).
La conocida respuesta de Jesús: “el que esté sin pecado, que tire la primera piedra”, desarma a los letrados y fariseos. Que, como apunta el texto, no pretendían el castigo, sino comprometer a Jesús, para ver hasta dónde era fiel cumplidor de la ley “hasta en una tilde”, como él mismo Jesús decía; ello suponía enfrentarse a la apuesta clara de Jesús por la misericordia y la acogida del pecador. Que en definitiva es lo que hace con la mujer: “mujer ¿ninguno te ha condenado?”…; “tampoco yo te condeno. Anda y en adelante no peques más”.
El texto es además una invitación a que nos preguntemos: ¿Quién soy yo, pecador, para condenar al hermano?
También nos invita a que seamos conscientes de que el pecado se perdona, pero es mal que ataca nuestra condición humana, según la entiende el mensaje de Jesús, nuestra fe. Por eso hemos de prestar atención a lo que dice Jesús a la adúltera: “anda y no peques más”.
