
IV Semana de Pascua
30 de abril de 2026
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 16-20
Cuando Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».
Reflexión
El fragmento conclusivo del lavatorio de los pies vuelve sobre el tema del amor hecho humilde servicio. Existe un misterio por comprender que va más allá del hecho concreto, y que la comunidad cristiana debe acoger y revivir: practicar la Palabra de Jesús y vivir la bienaventuranza del servicio hecho amor recíproco. El Señor subraya, en la intimidad de la última cena, que la vida cristiana no es sólo comprender, sino también «practicar»; no sólo conocer, sino «hacer» siguiendo su ejemplo.
Toda la acción cristiana nace del «hacer» que tiene su razón en la disponibilidad para todos los demás. El amor que salva es aceptar, en la fe, la propia aniquilación y la práctica de su ejemplo como regla de vida. Al arrodillarse ante sus discípulos para lavarles los pies, Jesús se entrega a ellos y realiza el gesto de su muerte en la cruz. Al humillarse ante ellos, les invita a entrar en la plenitud de su amor y a entregarse recíprocamente.
