
XIV Semana del Tiempo Ordinario
10 de julio de 2026
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 16-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.
Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregar án a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.
Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.
En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre».
Reflexión
Jesús recuerda que la lucha del discípulo contra el mal está en desventaja: "Os envío como ovejas en medio de lobos".
El discípulo es pobre y está inerme; sólo es rico en fe en la validez de su anuncio. La misión exige un ambiente de debilidad; pero la debilidad la colma la presencia del Señor (28,20). Parece que Dios exige un ambiente de debilidad para forzar al discípulo a la fe y para quitarle, a él y a los demás, cualquier ilusión: es Dios el que obra; no los hombres.
Pero la debilidad no es presunción, ligereza, superficialidad e ingenuidad. Simples y prudentes, son las palabras de Cristo. La simplicidad es lealtad, transpariencia, confianza en la verdad y, por tanto, rechazo de cualquier subterfugio y de todo medio de violencia, la prudencia es la capacidad (y la humildad) de valorar las situaciones concretas. Pero se trata siempre, por supuesto, de la prudencia de Cristo, no de la prudencia del mundo, basada en cálculos cínicos, diplomacia y compromisos, siempre en busca de una salvación propia.
