
UNAH alerta sobre inseguridad alimentaria en 2026
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19 de febrero de 2026
19 de febrero de 2026
Un reciente análisis elaborado por el Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) advierte que la inseguridad alimentaria podría intensificarse en el país durante los próximos meses, alcanzando a cerca de 2.2 millones de personas para junio de 2026.
La proyección, presentada por el Observatorio en Seguridad Alimentaria, refleja un escenario complejo marcado por factores climáticos, económicos y sociales que continúan presionando a miles de hogares hondureños.
De acuerdo con el informe académico, la cifra actual de población en condiciones de inseguridad alimentaria ronda 1.7 millones, pero el impacto acumulado de sequías prolongadas, irregularidad en las lluvias y el encarecimiento sostenido de productos básicos podría provocar un incremento significativo en los próximos meses.
El estudio subraya que los departamentos del corredor seco siguen siendo los más vulnerables, debido a la dependencia de la agricultura de subsistencia y la limitada capacidad de adaptación frente a fenómenos climáticos extremos.
Especialistas del observatorio explicaron que el comportamiento climático reciente ha reducido los rendimientos de cultivos esenciales como maíz y frijol, pilares de la dieta hondureña.
A esto se suma el alza en los costos de producción agrícola incluyendo fertilizantes, transporte y mano de obra lo que repercute directamente en los precios al consumidor.
Para muchas familias, especialmente en áreas rurales y zonas urbanas de bajos ingresos, el aumento en el costo de la canasta básica supera su capacidad adquisitiva.
El informe también advierte sobre consecuencias sociales asociadas a la falta de acceso estable a alimentos. Entre ellas, el deterioro nutricional en niños y adultos mayores, el incremento en estrategias de supervivencia como la reducción en el número de comidas diarias y el endeudamiento informal, así como una mayor presión migratoria hacia otras regiones del país o al exterior.
En el plano económico, la investigación señala que la persistencia de ingresos limitados y empleos informales debilita la resiliencia de los hogares ante crisis prolongadas. Aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran estabilidad, esto no necesariamente se traduce en una mejora inmediata en la capacidad de compra de las familias más vulnerables.
Ante este panorama, la UNAH recomienda la implementación de políticas públicas integrales que fortalezcan la producción agrícola nacional, impulsen sistemas de riego tecnificado, promuevan semillas adaptadas al cambio climático y garanticen mecanismos de protección social focalizados. Asimismo, sugiere articular esfuerzos entre gobierno central, municipalidades, sector privado y cooperación internacional para diseñar respuestas preventivas y no únicamente reactivas.
El llamado académico enfatiza que la seguridad alimentaria no solo es un desafío humanitario, sino también un asunto estratégico para la estabilidad social y el desarrollo sostenible del país.
De mantenerse la tendencia proyectada, Honduras enfrentaría uno de los escenarios más delicados en materia alimentaria de los últimos años, lo que exige acciones coordinadas y sostenidas en el tiempo.



