Según informe agentes de la Dipampco fueron emboscados y asesinados
Las autoridades han señalado que una de las principales hipótesis del ataque estaría relacionada con el intento de incautación de droga y posibles bienes asociados a la estructura criminal, lo que habría detonado la reacción armada del grupo.

1 de junio de 2026
Cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) perdieron la vida tras un violento enfrentamiento en la zona de Corinto, Omoa, Cortés, donde habrían sido superados por un grupo de aproximadamente 150 personas vinculadas a una estructura criminal. El hecho ocurrió durante un operativo policial relacionado con un presunto “quite” de droga que terminó en una emboscada mortal contra los uniformados.
El caso forma parte de una de las jornadas más violentas registradas recientemente en el país, en la que también se reportaron otros hechos de alto impacto. Las investigaciones preliminares señalan que el operativo policial se dirigía contra una red criminal que operaba en la zona y que estaría vinculada al narcotráfico internacional, lo que elevó el nivel de riesgo de la intervención.
Según reportes oficiales y líneas de investigación, la acción policial habría tenido como objetivo el decomiso de droga en una vivienda utilizada por la estructura criminal. Sin embargo, la situación escaló rápidamente cuando los agentes fueron rodeados, sometidos y posteriormente trasladados a otro punto donde fueron asesinados.
El hecho generó además una fuerte reacción institucional, incluyendo la suspensión de altos mandos de la Dipampco y la intervención de la unidad como parte de un proceso de revisión de los procedimientos operativos utilizados en este tipo de misiones.
De acuerdo con los detalles conocidos, los agentes habrían ingresado a la zona con el objetivo de ejecutar una operación contra un grupo delictivo presuntamente liderado por un cabecilla identificado por las autoridades. En el sitio se habría producido un intercambio de disparos que terminó con la superioridad numérica del grupo criminal.
Posteriormente, los uniformados fueron privados de su libertad por los atacantes y llevados hacia una zona montañosa cercana, donde finalmente fueron asesinados. Los cuerpos fueron localizados más tarde en distintos puntos del área, algunos con signos de extrema violencia, según reportes oficiales del caso.
Las autoridades han señalado que una de las principales hipótesis del ataque estaría relacionada con el intento de incautación de droga y posibles bienes asociados a la estructura criminal, lo que habría detonado la reacción armada del grupo.
En paralelo, se mantiene un despliegue de fuerzas de seguridad en la zona para dar con los responsables materiales e intelectuales del hecho, mientras continúan las investigaciones sobre posibles fallas en la planificación del operativo.
El caso ha reabierto el debate sobre los niveles de inteligencia operativa, el control territorial del crimen organizado y los protocolos de actuación de las unidades policiales en zonas de alto riesgo, en un contexto donde la violencia vinculada al narcotráfico sigue generando impacto en distintas regiones del país.








