ONU condena violencia en el Bajo Aguán y exige protección a derechos humanos
Asimismo, la ONU hizo un llamado urgente a las autoridades hondureñas para que se realicen investigaciones rápidas, independientes y exhaustivas que permitan esclarecer los hechos, identificar a los responsables y garantizar justicia para las víctimas.

22 de mayo de 2026
La región del Bajo Aguán, en el departamento de Colón, continúa siendo uno de los puntos más críticos de violencia en Honduras, marcado por conflictos agrarios históricos, presencia de estructuras criminales y constantes enfrentamientos armados. En este escenario, organismos internacionales han reiterado su preocupación por la situación de derechos humanos en la zona.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) expresó su condena ante la reciente escalada de violencia registrada en el sector del Bajo Aguán, donde se han reportado múltiples hechos que han dejado víctimas mortales y han incrementado la tensión en comunidades rurales del Caribe hondureño.
El organismo internacional manifestó su profunda preocupación por el deterioro de la situación de seguridad en esta región, señalando que los hechos violentos reflejan un patrón persistente que afecta directamente a comunidades campesinas, defensores de derechos humanos y poblaciones en condición de vulnerabilidad.
Asimismo, la ONU hizo un llamado urgente a las autoridades hondureñas para que se realicen investigaciones rápidas, independientes y exhaustivas que permitan esclarecer los hechos, identificar a los responsables y garantizar justicia para las víctimas.
En su pronunciamiento, también se enfatizó la necesidad de fortalecer la presencia institucional del Estado en la zona, con el fin de desmantelar estructuras criminales que operan en el territorio y reducir los niveles de violencia que han afectado históricamente al Bajo Aguán.
El organismo reiteró además la importancia de implementar medidas de protección para las comunidades afectadas, así como para las familias de las víctimas y personas defensoras de derechos humanos, quienes enfrentan riesgos constantes debido a la conflictividad en la región.
Este nuevo pronunciamiento se suma a advertencias previas emitidas por Naciones Unidas, que han señalado que la problemática en el Bajo Aguán no solo responde a hechos aislados, sino a factores estructurales como disputas por la tierra, desigualdad social y la expansión de redes criminales.
Las autoridades hondureñas mantienen investigaciones abiertas sobre los recientes hechos de violencia, mientras continúan los operativos de seguridad en la zona con el objetivo de contener la situación y restablecer el orden en las comunidades afectadas.
El caso sigue bajo seguimiento internacional, en medio de llamados reiterados a una respuesta integral y sostenida que permita abordar las causas de fondo del conflicto en una de las regiones más sensibles del país.








