Empresarios del Bajo Aguán alertan que la violencia frena la inversión en la zona
Representantes del sector empresarial del Bajo Aguán expresaron su preocupación ante el impacto que la ola de violencia registrada en la zona está generando sobre el ambiente de inversión, la producción agrícola y la estabilidad económica local.
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22 de mayo de 2026
La región del Bajo Aguán, en el departamento de Colón, continúa enfrentando un clima de conflictividad marcado por disputas de tierra, presencia de estructuras criminales y episodios de violencia recurrente, factores que han impactado directamente en la actividad productiva y la llegada de inversión.
Representantes del sector empresarial del Bajo Aguán expresaron su preocupación ante el impacto que la ola de violencia registrada en la zona está generando sobre el ambiente de inversión, la producción agrícola y la estabilidad económica local.
De acuerdo con los empresarios, los hechos violentos recientes y la persistencia de conflictos en el territorio han creado un entorno de incertidumbre que dificulta la atracción de capital y limita la expansión de proyectos productivos en una de las zonas más importantes para la agroindustria del Caribe hondureño.
Señalan que la situación de inseguridad no solo afecta a grandes inversiones, sino también a pequeños y medianos productores, quienes enfrentan riesgos constantes para desarrollar sus actividades en el campo, lo que repercute en la generación de empleo y en la economía regional.
El sector privado advierte que la percepción de inestabilidad en el Bajo Aguán termina proyectándose hacia el exterior, lo que reduce la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros interesados en el potencial agrícola y logístico de la zona.
Asimismo, insisten en que la continuidad de estos episodios violentos puede profundizar el deterioro del clima de negocios, especialmente en áreas vinculadas a la producción de palma africana, ganadería y otros rubros estratégicos para la economía hondureña.
Los empresarios también han reiterado el llamado a fortalecer la presencia institucional del Estado en la región, con el fin de garantizar condiciones de seguridad que permitan el desarrollo de las actividades económicas y la protección de las comunidades.
En este contexto, consideran urgente avanzar en soluciones sostenibles a los conflictos que históricamente han afectado al Bajo Aguán, ya que la falta de estabilidad, aseguran, se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el crecimiento económico y la inversión en la zona.
Finalmente, el sector empresarial insiste en que sin mejoras sustanciales en materia de seguridad, el potencial productivo del Bajo Aguán seguirá limitado, afectando tanto a la economía local como a la imagen del país frente a los mercados internacionales.








