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Tres exdiputados guatemaltecos reciben condena por tráfico de influencias

Los exdiputados señalados son Ronald Arango, Aracely Chavarría y Humberto Sosa, quienes fueron acusados por la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) de supuestamente utilizar sus cargos para intervenir en procesos de contratación de personal dentro del Ministerio de Salud.

4 de agosto de 2026

Tres exintegrantes del Congreso de Guatemala fueron condenados a penas de prisión por un caso relacionado con tráfico de influencias, luego de que un tribunal determinara responsabilidades dentro de una investigación que señalaba presuntas gestiones irregulares para favorecer contrataciones en el Ministerio de Salud Pública.

 

El proceso judicial forma parte del denominado caso “Asalto al Ministerio de Salud”, una investigación que surgió por señalamientos sobre una estructura que habría utilizado influencias políticas para obtener beneficios dentro de esa institución estatal durante años anteriores.

 

Los exdiputados señalados son Ronald Arango, Aracely Chavarría y Humberto Sosa, quienes fueron acusados por la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) de supuestamente utilizar sus cargos para intervenir en procesos de contratación de personal dentro del Ministerio de Salud.

 

El expediente judicial sostiene que los entonces legisladores habrían influido para beneficiar a personas cercanas mediante plazas laborales, una práctica que las autoridades investigaron como parte de una posible red de favores políticos dentro de la administración pública.

 

Durante el proceso, la Fiscalía solicitó condenas de varios años de prisión para los exfuncionarios, argumentando que existieron acciones destinadas a aprovechar posiciones de poder para obtener ventajas dentro del aparato estatal.

 

La investigación también vinculó el caso con posibles irregularidades en la gestión del Ministerio de Salud durante el período en que Jorge Villavicencio estuvo al frente de esa institución. Según las acusaciones, se habrían realizado gestiones para incorporar personal que no necesariamente cumplía con los perfiles requeridos para los puestos asignados.

 

El juicio avanzó después de varios años de diligencias judiciales y estuvo marcado por discusiones entre las partes sobre aspectos procesales y la presentación de pruebas. Durante una de las etapas del proceso, únicamente uno de los exdiputados decidió brindar declaración ante el tribunal, mientras los otros optaron por guardar silencio.

 

El expediente forma parte de una serie de investigaciones que han buscado establecer cómo funcionaban redes de influencia dentro de instituciones públicas guatemaltecas. Las autoridades han señalado que el uso de cargos políticos para obtener beneficios personales o para terceros representa una afectación a la administración pública.

 

El caso generó atención debido a que involucró a antiguos miembros del Legislativo y puso nuevamente en discusión la relación entre poder político, nombramientos públicos y controles contra la corrupción.

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