
Sor Simona Brambilla asume nuevo rol clave en el Vaticano
17 de febrero de 2026

La Santa Sede confirmó el nombramiento de Simona Brambilla, religiosa italiana, como miembro del Dicasterio para los Obispos, uno de los órganos más influyentes de la Curia Romana encargado de participar en la selección de nuevos obispos en la Iglesia Católica a nivel mundial.
La designación fue decretada el 14 de febrero y amplía la presencia de mujeres en puestos decisorios dentro de la administración del Vaticano.
Brambilla, nacida en Monza, Italia, en 1965, ha desarrollado una trayectoria que combina labor religiosa, formación académica y trabajo pastoral en distintos continentes.
Es miembro de la congregación de las Misioneras de la Consolata y desde enero de 2025 se desempeña como prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir un dicasterio de la Curia.
Su formación profesional incluye una licenciatura y un doctorado en psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana, junto con estudios previos en enfermería, lo que ha marcado su enfoque tanto en la atención pastoral como en el liderazgo organizativo dentro de la Iglesia.
Antes de asumir cargos en la Curia, Brambilla vivió en Mozambique, donde trabajó estrechamente con comunidades locales en labores misioneras y de pastoral juvenil.
La incorporación de Brambilla al Dicasterio para los Obispos representa un paso significativo en la inclusión de mujeres en los círculos de decisión del Vaticano, consolidando una corriente de nombramientos que ha favorecido la participación femenina en altos puestos administrativos de la Iglesia.
Este organismo tiene entre sus funciones estudiar, evaluar y proponer candidatos para liderar diócesis en diversas regiones del mundo, por lo que la presencia de una mujer con experiencia misionera y académica se interpreta como parte de un enfoque más diverso en esos procesos.
La noticia ha sido recibida con interés por analistas de asuntos religiosos, quienes ven en este nombramiento un signo de continuidad de las reformas que buscan ampliar los espacios para laicos y mujeres dentro de la estructura eclesiástica.
La decisión también refleja el contexto de cambios institucionales impulsados en años recientes para modernizar y hacer más representativos los órganos de gobierno de la Iglesia católica.
Aunque el papel de Brambilla en este nuevo cargo será principalmente administrativo y consultivo dado que la autoridad espiritual en la Iglesia sigue reservada a los ordenados su influencia práctica en los debates y decisiones relativas al liderazgo episcopal será un elemento relevante en el futuro cercano del Vaticano.


