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España se asfixia bajo la primera ola de calor con picos cercanos a los 44°C

Las autoridades meteorológicas han advertido que este tipo de olas de calor son cada vez más frecuentes y más intensas en los últimos veranos, afectando no solo a las zonas tradicionalmente cálidas del sur, sino también a regiones del norte y el interior peninsular donde estos valores son menos habituales.

24 de junio de 2026

España atraviesa uno de los episodios de calor más intensos del inicio del verano, con temperaturas que en varios puntos del país han rozado los 44 grados, en el marco de la primera gran ola de calor de la temporada que mantiene en alerta a amplias zonas de la península y Baleares.

 

El fenómeno meteorológico ha provocado un ascenso brusco de las temperaturas debido a la entrada de una masa de aire muy cálido procedente del norte de África, combinada con condiciones atmosféricas estables que favorecen la acumulación de calor durante el día y noches sofocantes sin apenas alivio térmico.

 

Las autoridades meteorológicas han advertido que este tipo de olas de calor son cada vez más frecuentes y más intensas en los últimos veranos, afectando no solo a las zonas tradicionalmente cálidas del sur, sino también a regiones del norte y el interior peninsular donde estos valores son menos habituales.

 

En esta ocasión, el calor extremo ha activado avisos sanitarios en gran parte del territorio, con especial preocupación en valles del Guadalquivir, Guadiana, Tajo y Ebro, donde las máximas han superado ampliamente los 40°C. A esto se suman las denominadas “noches tropicales”, en las que las temperaturas no bajan de los 20°C e incluso superan los 25°C en algunos puntos, dificultando el descanso y elevando el riesgo para la salud.

 

Durante el pico del episodio, se han registrado valores extremos cercanos a los 44°C en zonas del sur, especialmente en áreas del valle del Guadalquivir, mientras que otras regiones como el interior de la península y el nordeste han alcanzado entre 40°C y 42°C. Estas cifras colocan el evento entre los más intensos del verano en su fase inicial.

 

El impacto no se limita únicamente al termómetro. Servicios de emergencia y autoridades sanitarias han reforzado recomendaciones ante el aumento del riesgo de golpes de calor, deshidratación y complicaciones en personas mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas. También se ha incrementado la preocupación por el riesgo de incendios forestales, debido a la combinación de altas temperaturas, baja humedad y vegetación seca.

 

Según las previsiones, el episodio comenzará a ceder de forma gradual en los próximos días, especialmente desde el oeste de la península, aunque el alivio no será inmediato ni homogéneo en todas las regiones. Algunas zonas del este y del área mediterránea podrían seguir registrando temperaturas elevadas incluso cuando otras empiecen a experimentar descensos.

 

En el conjunto del continente, la situación se repite con distintos niveles de intensidad, consolidando un patrón de veranos cada vez más extremos en Europa, donde estos eventos térmicos ya no se consideran excepcionales, sino recurrentes.

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