El Papa nombra a mexicana al frente de Comunicación del Vaticano
La comunicadora, nacida en Ciudad de México y nacionalizada estadounidense, se desempeñaba como presidenta de EWTN News, una de las redes de medios católicos más influyentes a nivel global.

2 de junio de 2026
El papa León XIV designó a la laica mexicana María Montserrat Alvarado como nueva prefecta del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, un nombramiento histórico que la convierte en la primera mujer no consagrada en asumir la dirección de uno de los cargos más altos dentro de la estructura de la Santa Sede.
El Dicasterio para la Comunicación es el organismo encargado de coordinar todos los medios oficiales del Vaticano, incluyendo prensa, radio, editorial y plataformas digitales. En los últimos años, la Iglesia católica ha impulsado reformas para integrar a laicos y mujeres en posiciones de mayor responsabilidad dentro de la Curia Romana, como parte de un proceso de modernización institucional.
Según el anuncio oficial de la Santa Sede, Alvarado asumirá funciones a partir del 1 de noviembre de 2026, en sustitución del italiano Paolo Ruffini, quien ocupaba el cargo desde 2018. La comunicadora, nacida en Ciudad de México y nacionalizada estadounidense, se desempeñaba como presidenta de EWTN News, una de las redes de medios católicos más influyentes a nivel global.
El Vaticano destacó que su nombramiento forma parte de la continuidad de las reformas iniciadas en el pontificado anterior, orientadas a ampliar la participación de mujeres en cargos de decisión dentro de la Iglesia. No obstante, el perfil de Alvarado ha generado atención internacional debido a su trayectoria en un medio de línea conservadora dentro del ámbito católico.
En sus primeras declaraciones tras el anuncio, la nueva responsable del área de comunicación expresó que asume el cargo con disposición de servicio al pontífice y con el objetivo de fortalecer la labor de difusión del mensaje de la Iglesia en todo el mundo.
Con esta decisión, el Vaticano refuerza su estructura comunicacional en un momento de desafíos globales para la Iglesia, donde la gestión de la información y la presencia digital juegan un papel cada vez más determinante en su relación con los fieles y la opinión pública internacional.


