EEUU advierte formación de El Niño muy fuerte en el Pacífico
De acuerdo con los pronósticos meteorológicos, el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial ha superado los niveles habituales, lo que confirma la activación del fenómeno y su posible fortalecimiento progresivo durante los próximos meses.

12 de junio de 2026
El fenómeno de El Niño forma parte del ciclo climático conocido como ENOS (El Niño–Oscilación del Sur), caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Este evento altera de forma significativa los patrones de lluvia, temperatura y vientos a nivel global, provocando sequías en algunas regiones y lluvias intensas en otras.
Según organismos meteorológicos internacionales como la NOAA, estos eventos pueden variar en intensidad —débil, moderado o fuerte— y suelen influir en la actividad de huracanes, la agricultura, los recursos hídricos y la estabilidad climática en distintas partes del mundo, incluido Centroamérica.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advirtió que el fenómeno climático de El Niño ya se ha formado en el océano Pacífico y presenta condiciones para convertirse en un evento de alta intensidad, con potencial de ser uno de los más fuertes en los últimos años.
De acuerdo con los pronósticos meteorológicos, el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial ha superado los niveles habituales, lo que confirma la activación del fenómeno y su posible fortalecimiento progresivo durante los próximos meses.
Los expertos señalan que este tipo de eventos puede alcanzar su mayor intensidad entre finales de año y el invierno del hemisferio norte, periodo en el que suelen registrarse los impactos más notorios en el clima global.
Entre los efectos más comunes asociados a un El Niño fuerte se encuentran el aumento de temperaturas a nivel mundial, alteraciones en los patrones de lluvia, sequías prolongadas en regiones como Centroamérica y el norte de Sudamérica, así como lluvias intensas en otras zonas del continente americano y Asia.
Asimismo, los meteorólogos advierten que este fenómeno puede influir en la temporada de huracanes, reduciendo la actividad en el Atlántico, pero favoreciendo la formación de sistemas más intensos en el Pacífico.
Las autoridades internacionales mantienen el monitoreo constante de su evolución, debido a su potencial impacto en la agricultura, la seguridad alimentaria, el abastecimiento de agua y la gestión de desastres en múltiples regiones del mundo.



