Cuba rechaza acusación de EEUU contra Raúl Castro
La medida ha generado fuertes reacciones en la isla, que insiste en que se trata de una acción política sin fundamento jurídico, vinculada a presiones externas y a la prolongada confrontación bilateral.

21 de mayo de 2026
El Gobierno de Cuba condenó “en los términos más enérgicos” la acusación presentada por Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro, a la que calificó como una acción “infame” y “canalla”, en medio de un aumento de las tensiones diplomáticas entre La Habana y Washington.
La acusación estadounidense contra Raúl Castro se enmarca en una escalada de fricciones políticas entre ambos países, marcada por señalamientos relacionados con hechos ocurridos décadas atrás y un endurecimiento reciente de la postura de Washington hacia el gobierno cubano. La medida ha generado fuertes reacciones en la isla, que insiste en que se trata de una acción política sin fundamento jurídico, vinculada a presiones externas y a la prolongada confrontación bilateral.
En su pronunciamiento oficial, el Gobierno cubano rechazó de forma categórica la imputación, afirmando que Estados Unidos no posee legitimidad ni jurisdicción para procesar este tipo de acusaciones. La Habana sostiene que el señalamiento responde a una narrativa política que busca desacreditar a figuras históricas de la Revolución y justificar nuevas medidas de presión contra la isla.
Las autoridades cubanas también argumentaron que el caso tergiversa los hechos relacionados con el incidente ocurrido en 1996, cuando fueron derribadas dos aeronaves vinculadas a un grupo opositor, asegurando que existieron previamente múltiples denuncias sobre violaciones del espacio aéreo cubano en esa época.
Asimismo, el Gobierno de la isla calificó la acusación como un acto de provocación política y denunció que forma parte de una estrategia más amplia de endurecimiento de sanciones, restricciones económicas y presiones diplomáticas que afectan la situación interna del país.
En su comunicado, La Habana también criticó lo que considera una postura de doble estándar por parte de Washington en materia de derechos humanos y uso de la fuerza, afirmando que el país norteamericano ha recurrido históricamente a acciones militares en otros contextos sin enfrentar consecuencias similares.
Finalmente, las autoridades cubanas advirtieron que este tipo de decisiones incrementan las tensiones bilaterales y podrían agravar el clima político en la región, al tiempo que reiteraron su disposición a defender la soberanía nacional frente a cualquier acción que consideren injerencista.



