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Cuba acusa a EEUU de “genocidio” ante la ONU, pero mantiene apertura al diálogo

La declaración en la ONU vuelve a colocar en el centro del debate internacional el prolongado conflicto entre Cuba y Estados Unidos, uno de los más antiguos del hemisferio occidental, que sigue generando posturas divididas en la comunidad internacional sobre el alcance y las consecuencias del embargo.

27 de mayo de 2026

El Gobierno de Cuba denunció ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que el bloqueo económico, comercial y energético impuesto por Estados Unidos constituye un “acto de guerra” y un “genocidio” contra la población cubana, al considerar que sus efectos han profundizado la crisis que atraviesa la isla en materia de energía, alimentos y servicios básicos.

 

Durante su intervención, el canciller cubano Bruno Rodríguez sostuvo que las medidas aplicadas por Washington forman parte de una política de presión destinada a provocar un cambio de régimen, y que sus consecuencias han generado un fuerte impacto humanitario, con afectaciones directas en la calidad de vida de la población. El funcionario también cuestionó las recientes acciones judiciales de Estados Unidos contra exdirigentes cubanos, al calificarlas como decisiones de carácter político.

 

En ese mismo escenario internacional, La Habana insistió en que la política estadounidense no solo limita el comercio y el acceso a energía, sino que también agrava la situación económica interna, marcada por apagones, escasez de productos básicos y dificultades en sectores esenciales como la salud y el transporte. Estas condiciones han sido reiteradas por el gobierno cubano como evidencia del impacto acumulado de las sanciones.

 

Pese a la dureza de su postura en Naciones Unidas, el Ejecutivo cubano reiteró que mantiene su disposición a establecer un canal de diálogo con Washington. Las autoridades de la isla señalaron que cualquier acercamiento debe darse en condiciones de respeto mutuo y sin imposiciones externas, insistiendo en la necesidad de una negociación directa para abordar las diferencias históricas entre ambos países.

 

En paralelo, la administración cubana ha sostenido en otros espacios diplomáticos que la solución a la crisis bilateral pasa por conversaciones “serias y responsables”, aunque el clima político entre ambos gobiernos continúa marcado por tensiones, sanciones y acusaciones cruzadas.

 

La declaración en la ONU vuelve a colocar en el centro del debate internacional el prolongado conflicto entre Cuba y Estados Unidos, uno de los más antiguos del hemisferio occidental, que sigue generando posturas divididas en la comunidad internacional sobre el alcance y las consecuencias del embargo.

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