Colombia cesa funciones de diplomático boliviano en Bogotá
El Gobierno de Colombia anunció el cese de funciones del encargado de la embajada de Bolivia en Bogotá, en una decisión tomada bajo el principio de reciprocidad diplomática, luego de medidas similares adoptadas previamente por la administración boliviana.

22 de mayo de 2026
La relación diplomática entre Colombia y Bolivia atraviesa un momento de tensión tras decisiones cruzadas entre ambos gobiernos, relacionadas con acusaciones de injerencia en asuntos internos y declaraciones políticas que han generado fricciones en el ámbito regional.
El Gobierno de Colombia anunció el cese de funciones del encargado de la embajada de Bolivia en Bogotá, en una decisión tomada bajo el principio de reciprocidad diplomática, luego de medidas similares adoptadas previamente por la administración boliviana.
La determinación fue comunicada por la Cancillería colombiana, que informó la conclusión de las funciones del representante diplomático boliviano acreditado en el país, en el marco de las disposiciones establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Según el comunicado oficial, la medida responde directamente a la decisión del Gobierno de Bolivia de retirar a la embajadora colombiana en La Paz, a quien se le atribuyeron supuestos actos de injerencia en asuntos internos del Estado boliviano.
El intercambio de decisiones ocurre en medio de un clima político sensible entre ambas naciones, tras declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro sobre la situación interna de Bolivia, lo que fue interpretado por las autoridades de ese país como una intervención indebida.
La tensión diplomática se ha visto acompañada de pronunciamientos cruzados entre ambas cancillerías, donde Colombia ha rechazado cualquier intención de interferir en la soberanía boliviana, mientras que La Paz ha defendido su decisión como una medida de protección a sus asuntos internos.
A pesar del intercambio de medidas, ambos gobiernos han señalado que mantienen abiertos los canales diplomáticos y la disposición al diálogo para evitar un deterioro mayor en la relación bilateral.
En este contexto, el episodio refleja un nuevo capítulo de fricciones diplomáticas en la región, marcado por diferencias políticas y posturas encontradas sobre el principio de no intervención en asuntos internos de los Estados.


