Bolivia prioriza captura de Evo Morales en medio de tensión política
El exgobernante, quien dirigió el país entre 2006 y 2019, enfrenta una orden de aprehensión dentro de investigaciones judiciales que incluyen acusaciones por presuntos delitos de trata de personas y otros cargos relacionados con recientes conflictos sociales.
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4 de agosto de 2026
El Gobierno de Bolivia afirmó que una de sus principales prioridades es ejecutar la detención del expresidente Evo Morales, quien enfrenta procesos judiciales y permanece respaldado por sectores sociales en la región del Chapare.
Las autoridades sostienen que buscan hacer cumplir las órdenes emitidas por la justicia, mientras el exmandatario denuncia una persecución política en su contra.
La situación alrededor de Morales se ha convertido nuevamente en uno de los principales focos de tensión política en Bolivia. El exgobernante, quien dirigió el país entre 2006 y 2019, enfrenta una orden de aprehensión dentro de investigaciones judiciales que incluyen acusaciones por presuntos delitos de trata de personas y otros cargos relacionados con recientes conflictos sociales.
El Gobierno boliviano ha señalado que la aplicación de la ley debe alcanzar a cualquier ciudadano, independientemente de su trayectoria política, y ha insistido en que la Policía debe ejecutar las decisiones emitidas por los tribunales. Por su parte, Morales rechaza las acusaciones y sostiene que las acciones judiciales tienen motivaciones políticas destinadas a debilitar su liderazgo.
Las autoridades indicaron que la captura del expresidente representa un objetivo prioritario dentro de la agenda de seguridad y justicia, aunque reconocen que la operación requiere planificación debido al respaldo que Morales mantiene entre organizaciones sociales y seguidores en el Trópico de Cochabamba.
El conflicto se ha intensificado por la resistencia de sectores afines al exmandatario, quienes consideran que los procesos judiciales forman parte de una estrategia para apartarlo definitivamente de la vida política nacional. Morales ha utilizado sus plataformas públicas para cuestionar las decisiones judiciales y denunciar una supuesta persecución.
En paralelo, tribunales bolivianos han emitido resoluciones que mantienen vigente la búsqueda del exgobernante. En uno de los procesos, un tribunal declaró a Morales en rebeldía luego de que no asistiera a una audiencia judicial, ordenando medidas como aprehensión y arraigo.
El caso ocurre en un escenario de fuerte polarización en Bolivia, donde Morales conserva influencia dentro de sectores del movimiento indígena y organizaciones sociales, mientras sus opositores lo responsabilizan de promover acciones de presión que han generado conflictos internos.
Desde el Ejecutivo sostienen que no existe una persecución política y que las actuaciones responden exclusivamente a decisiones del sistema judicial. En cambio, el entorno del expresidente afirma que los procesos buscan impedir su retorno como figura relevante dentro de la política boliviana.



