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Ambientalistas llevan a tribunales plan energético de EEUU

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Ambientalistas llevan a tribunales plan energético de EEUU

Organizaciones ambientalistas sostienen que este tipo de operaciones en aguas ultraprofundas incrementa el riesgo de incidentes, recordando antecedentes como el desastre de Deepwater Horizon oil spill, considerado uno de los peores en la historia del país.

21 de abril de 2026

Grupos ambientalistas presentaron una demanda contra la administración del presidente Donald Trump para bloquear un proyecto de perforación en aguas profundas del Golfo de México, argumentando riesgos ambientales significativos y posibles fallas de seguridad.

 

La acción legal apunta contra la autorización otorgada a la petrolera BP para desarrollar el proyecto conocido como Kaskida, una iniciativa valorada en aproximadamente 5,000 millones de dólares. Este plan contempla la perforación en zonas de gran profundidad, a cientos de kilómetros de la costa de Luisiana y a varios kilómetros bajo el lecho marino.

 

Organizaciones ambientalistas sostienen que este tipo de operaciones en aguas ultraprofundas incrementa el riesgo de incidentes, recordando antecedentes como el desastre de Deepwater Horizon oil spill, considerado uno de los peores en la historia del país.

 

Los demandantes advierten que el proyecto se ubicaría en condiciones más complejas que otras explotaciones anteriores, lo que podría elevar entre seis y siete veces el riesgo de una pérdida de control del pozo en comparación con estándares habituales de la industria.

 

La querella fue presentada coincidiendo con el aniversario del desastre de 2010, un hecho que dejó graves daños ambientales, afectó ecosistemas marinos y provocó pérdidas económicas en sectores como la pesca y el turismo en la región del Golfo.

 

Los grupos ambientalistas buscan que un tribunal federal suspenda la autorización del proyecto, al considerar que no se han evaluado adecuadamente los impactos ambientales ni los riesgos asociados a la perforación en aguas profundas.

 

Mientras tanto, desde el sector energético se defiende la iniciativa como parte de la estrategia para aumentar la producción de hidrocarburos en Estados Unidos, en un contexto global marcado por la volatilidad de los precios del petróleo y la seguridad energética.

 

El caso abre un nuevo frente de disputa entre políticas energéticas y protección ambiental, en un debate que podría tener implicaciones tanto económicas como ecológicas en una de las zonas petroleras más importantes del continente.

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