REFLEXIÓN DEL EVANGELIO

16 de octubre de 2025
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,47-54
En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, a quienes mataron vuestros padres!
Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis mausoleos.
Por eso dijo la Sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos de ellos los matarán y perseguirán”; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.
Sí, os digo: se le pedirá cuenta a esta generación.
¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!».
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca.
Reflexión
Esta lectura es continuación del evangelio precedente y nos transmite los dos últimos "¡ay!" de la polémica de Jesús con los escribas y fariseos. No podemos señalar con exactitud los límites entre las propias palabras del Maestro y las de la primitiva comunidad. En el v. 52 los doctores son acusados de haberse transformado en dueños del saber de Dios, identificándolo con sus propias perspectivas e intereses. El mismo peligro amenaza a la Iglesia: la verdad de Jesús está condicionada por los seres humanos que la anunciamos y la comentamos; somos un factor de la mediación que puede volverse manipulación. Más complejo es el "¡ay!" del v. 51 con la trágica visión que suscita la Palabra entre las personas.
La confrontación de Jesús con las autoridades de Israel ya ha tenido su prólogo en la historia profética del AT y continúa en la historia de la Iglesia, volviéndose una constante de toda existencia auténtica. El tema es clásico en la tradición deuteronomista y retomado por la Iglesia desde el testimonio trágico de Jesús y pasando por todos los justos que han sufrido por su honestidad, sus ideas o su solidaridad con las causas justas y nobles de la humanidad. Sabemos que su martirio no fue inútil, ya que es recogido en el mártir Jesús culminado en su Pascua gloriosa (Flp 2, 8-10). Quien cree en Jesús y, de modo especial, quien lo anuncia, vive amenazado por la violencia de este mundo.
