Canasta básica acumula alza del 22 %
En septiembre de 2026, la iniciativa ciudadana por la Defensa de la Comida (Defco) estimó que una canasta de alrededor de 100 productos había pasado de unos 16,000 a 16,800 lempiras desde enero.

27 de octubre de 2026
El costo de los alimentos y productos esenciales continúa presionando la economía de los hogares hondureños. Según la información difundida sobre el comportamiento de la canasta básica, esta registra un incremento acumulado del 22 %, una variación que genera preocupación por sus posibles efectos en el presupuesto familiar y la capacidad de compra de la población.
El encarecimiento de los productos de consumo diario se ha convertido en uno de los principales desafíos económicos para las familias del país. En los últimos meses, distintos reportes han señalado aumentos en alimentos como carne de res, huevos, café, maíz y frijoles, productos habituales en la dieta hondureña.
En septiembre de 2026, la iniciativa ciudadana por la Defensa de la Comida (Defco) estimó que una canasta de alrededor de 100 productos había pasado de unos 16,000 a 16,800 lempiras desde enero. Por su parte, el Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) había reportado previamente incrementos en el costo de los alimentos, aunque las estimaciones varían según la cantidad de productos incluidos y el período analizado.
El aumento del costo de la canasta básica representa una dificultad adicional para los hogares que destinan buena parte de sus ingresos a cubrir necesidades esenciales. Cuando los precios de los alimentos suben, las familias con presupuestos limitados tienen menos margen para afrontar otros gastos, como transporte, servicios públicos, educación y atención médica.
Entre los productos que han experimentado incrementos en Honduras figuran los huevos, la carne de res y los granos básicos. Estos alimentos tienen un peso importante en el consumo cotidiano, por lo que sus variaciones pueden repercutir directamente en el gasto semanal y mensual de los consumidores.
A esta situación se suman los costos asociados al transporte y la distribución de mercancías. El combustible, los fletes y otros gastos de comercialización pueden influir en el precio final que pagan los compradores en mercados, ferias y supermercados. También inciden factores relacionados con la producción agrícola, las condiciones climáticas y la disponibilidad de determinados alimentos.
El impacto de estas alzas puede obligar a algunos hogares a modificar sus hábitos de compra, reducir las cantidades adquiridas o sustituir ciertos productos por alternativas de menor precio. Estas decisiones, sin embargo, pueden afectar la variedad de la alimentación, especialmente en familias con menores ingresos.

.jpeg)

