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Zambrano y Cálix se perfilan en una elección abierta por la Presidencia del Congreso

A pocas horas de instalarse el nuevo Congreso Nacional, la presidencia del Poder Legislativo vuelve a convertirse en el epicentro de intensos cabildeos políticos, con dos nombres que dominan la escena: el nacionalista Tomás Zambrano y el liberal Jorge Cálix.

21 de enero de 2026

A pocas horas de instalarse el nuevo Congreso Nacional, la presidencia del Poder Legislativo vuelve a convertirse en el epicentro de intensos cabildeos políticos, con dos nombres que dominan la escena: el nacionalista Tomás Zambrano y el liberal Jorge Cálix. Como ha ocurrido de forma recurrente desde 1982, la elección no depende solo de mayorías partidarias, sino de una compleja ecuación matemática que obliga a pactos, traiciones silenciosas y alianzas de último minuto.


La historia pesa. Durante casi cuatro décadas, el partido que ganó el Ejecutivo rara vez logró por sí solo los 65 votos necesarios para controlar el Congreso, lo que abrió la puerta a negociaciones con fuerzas rivales. Liberales y nacionalistas se alternaron el poder bajo ese esquema, justificando acuerdos cruzados “por el bien de la democracia”, mientras el Legislativo terminaba muchas veces en manos inesperadas.


Ese patrón se rompió parcialmente en 2021 con la irrupción de Libertad y Refundación (LIBRE) como fuerza dominante, aunque la lógica numérica se mantuvo intacta. En aquel momento, con 50 diputados de LIBRE y 46 del Partido Nacional, la llave la tenían los liberales. El desenlace fue caótico: Jorge Cálix reunió los votos, pero la dirigencia de LIBRE terminó imponiendo a Luis Redondo en una sesión marcada por empujones, gritos y una fractura política que aún deja secuelas.


Hoy, el tablero vuelve a reconfigurarse. El Partido Nacional llega con 49 diputados, el Liberal con 41 y LIBRE con 34. Aunque la dirigencia del partido oficialista ha advertido que se mantendrá al margen de cualquier negociación, su peso sigue siendo determinante. En los hechos, la disputa por la presidencia del Congreso vuelve a quedar en manos del bipartidismo, aunque en política —como recuerda la experiencia— nada está escrito.


Todas las miradas apuntan a Tomás Zambrano como favorito, bajo el supuesto de que un grupo de liberales podría respaldar su candidatura para completar la mayoría requerida. Sin embargo, persiste la incógnita sobre quiénes estarían dispuestos a dar ese paso y bajo qué argumentos públicos justificarían su voto.


En paralelo, el Partido Liberal no descarta una jugada audaz: aceptar, de manera discreta, el apoyo de LIBRE y quedarse con la “joya de la corona” legislativa. Para ello, tendría que definir con rapidez a su candidato, entre Yury Sabas y Marlon Lara, pese a la orden expresa de la dirigencia central de no negociar con el partido saliente.


Y como si el escenario no fuera ya lo suficientemente volátil, reaparece la sombra de Jorge Cálix. Ahora diputado por Olancho, el liberal podría intentar, una vez más, armar su propia candidatura a última hora, replicando la maniobra de 2021 que estuvo a punto de convertirlo en presidente del Congreso.


Así, entre números ajustados, viejas prácticas y ambiciones renovadas, el Congreso Nacional se prepara para una elección que podría repetir la historia… o escribir un nuevo capítulo de sorpresas políticas en Honduras.

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