Volvió la civilidad a Honduras
Este nuevo tiempo también se refleja en el Congreso Nacional, bajo la dirección de Tomás Zambrano, donde el Partido Nacional y el Partido Liberal, con mayoría de votos, asumen la enorme responsabilidad histórica de legislar con madurez y altura.

26 de enero de 2026
Volvió la civilidad a Honduras
Por: Dr. Álvaro F. Albornoz P.
Honduras abre hoy una nueva página de su historia. Una página marcada por la esperanza, la serenidad y el reencuentro con los valores que sostienen a toda sociedad democrática: el respeto, el diálogo y la ley. Vuelve la civilidad a nuestra patria.
Quedan atrás los años en que las decisiones se impusieron a la fuerza, cuando el grito sustituyó al argumento y la confrontación se volvió método de gobierno. Durante cuatro largos años del gobierno de LIBRE, Honduras fue testigo de un clima político envenenado por insultos, golpes, patadas y amenazas, prácticas impropias de una nación que aspira a vivir en paz y con dignidad. Ese ciclo de imposiciones y violencia política ha llegado a su fin.
Hoy, con el inicio del nuevo gobierno del presidente Nasry Asfura, Honduras recupera el rumbo de la sensatez. Su liderazgo, de talante negociador y espíritu conciliador, marca una diferencia clara: gobernar no es imponer, es escuchar; no es dividir, es unir. La paz, la educación cívica, los buenos modales y el respeto mutuo vuelven a ser pilares de la vida pública nacional.
Este nuevo tiempo también se refleja en el Congreso Nacional, bajo la dirección de Tomás Zambrano, donde el Partido Nacional y el Partido Liberal, con mayoría de votos, asumen la enorme responsabilidad histórica de legislar con madurez y altura. Se abre así la posibilidad real de construir consensos, de debatir con firmeza, pero sin odio, de discrepar sin convertir la política en un campo de batalla. La democracia se fortalece cuando las ideas se enfrentan con argumentos, no con imposiciones.
Honduras avanza hacia el restablecimiento pleno del Estado de Derecho, el respeto irrestricto a la Constitución de la República y la certeza de que la ley volverá a ser el marco que ordene la convivencia nacional. Nadie por encima de la ley, nadie por debajo de la dignidad humana.
Este no es el triunfo de un partido sobre otro; es la victoria de la civilidad sobre la violencia, del diálogo sobre el grito, de la razón sobre la imposición. Es la oportunidad de reconciliarnos como país y de demostrar que Honduras puede y debe gobernarse con educación, respeto y visión de futuro.
Hoy, con responsabilidad y esperanza, afirmamos con convicción: volvió la civilidad a Honduras.
Y con ella, la posibilidad real de construir una nación más justa, más pacífica y digna para todos.










