Turismo y conservación abren debate en el Merendón
Según la postura expuesta en la carta, el Merendón representa una de las principales alternativas de recreación y contacto con la naturaleza para los habitantes de San Pedro Sula, por lo que cualquier limitación al acceso turístico tendría repercusiones en la dinámica económica de las comunidades rurales ubicadas en sus alrededores.

6 de junio de 2026
La reciente decisión de restringir la circulación de vehículos recreativos como cuatrimotos, RZR y Rhino en las rutas de acceso a la cordillera del Merendón ha generado reacciones entre ciudadanos, familias y visitantes habituales de la zona, quienes solicitan a las autoridades municipales revisar la medida y buscar alternativas que permitan equilibrar la protección ambiental con las actividades turísticas.
A través de una carta pública dirigida al alcalde de Roberto Contreras, un grupo de ciudadanos encabezado por Javier Villar expresó su preocupación por las posibles consecuencias económicas y sociales que podría tener una prohibición amplia sobre este tipo de vehículos en uno de los principales destinos naturales cercanos a la ciudad.
Los firmantes reconocen la importancia de preservar los recursos naturales de la cordillera del Merendón y respaldan las acciones destinadas a proteger los ecosistemas de la zona. Sin embargo, consideran que las restricciones podrían afectar a pequeños negocios, emprendedores y familias que dependen de la llegada de visitantes para generar ingresos mediante la venta de alimentos, café, productos agrícolas y artesanías.
Según la postura expuesta en la carta, el Merendón representa una de las principales alternativas de recreación y contacto con la naturaleza para los habitantes de San Pedro Sula, por lo que cualquier limitación al acceso turístico tendría repercusiones en la dinámica económica de las comunidades rurales ubicadas en sus alrededores.
Los ciudadanos también sostienen que el deterioro de algunas vías no puede atribuirse únicamente a los vehículos recreativos, señalando que los caminos son utilizados diariamente por residentes, automóviles particulares, motocicletas y vehículos de carga, además de verse afectados por factores climáticos y necesidades de mantenimiento.
En ese sentido, plantean que las acciones para proteger el bosque deben enfocarse directamente en actividades que representen un riesgo ambiental comprobado, como la deforestación, construcciones ilegales o invasiones en áreas protegidas, diferenciándolas de las actividades recreativas desarrolladas bajo criterios de responsabilidad.
Como propuesta, los firmantes sugieren evaluar medidas alternativas que permitan regular el acceso sin recurrir a una prohibición total. Entre las opciones mencionadas figuran la implementación de permisos especiales, horarios definidos de circulación, límites de velocidad, rutas autorizadas, campañas de educación ambiental y controles dirigidos a quienes incumplan las normativas.
El pronunciamiento concluye con un llamado a las autoridades municipales para abrir espacios de diálogo con los distintos sectores involucrados y encontrar mecanismos que permitan fortalecer la conservación ambiental mientras se impulsa el turismo local y el desarrollo económico de las comunidades del Merendón.
La discusión sobre el uso recreativo de estas rutas continúa generando opiniones divididas entre quienes respaldan mayores controles para proteger el entorno natural y quienes consideran que es posible combinar la conservación del bosque con actividades turísticas responsables.










