Tres países impulsan ruta turística en el Golfo de Fonseca
La propuesta busca aprovechar esa diversidad para promover recorridos que permitan conocer diferentes puntos del golfo en un mismo circuito, combinando naturaleza, cultura, gastronomía y actividades comunitarias.

22 de septiembre de 2026
Honduras, El Salvador y Nicaragua buscan fortalecer la actividad turística en el Golfo de Fonseca mediante una propuesta que conecta destinos, atractivos naturales y comunidades de los tres países que comparten este espacio del Pacífico centroamericano. La iniciativa pretende convertir la zona en un corredor turístico regional con mayores oportunidades para las economías locales.
El Golfo de Fonseca reúne islas, manglares, playas, comunidades pesqueras y paisajes volcánicos pertenecientes a Honduras, El Salvador y Nicaragua. En el territorio hondureño, destinos como Amapala, la Isla del Tigre y San Lorenzo figuran entre los principales atractivos de esta zona del país.
La propuesta busca aprovechar esa diversidad para promover recorridos que permitan conocer diferentes puntos del golfo en un mismo circuito, combinando naturaleza, cultura, gastronomía y actividades comunitarias.
La denominada ruta turística plantea una visión regional para aprovechar un territorio que, aunque está dividido entre tres países, comparte características naturales y culturales. La intención es desarrollar una oferta que permita a los visitantes conocer distintos destinos durante un mismo recorrido.
En Honduras, Amapala representa uno de los puntos de mayor interés. La ciudad, ubicada en la Isla del Tigre, conserva su pasado como puerto del Pacífico y ofrece playas, paisajes volcánicos, gastronomía y vistas hacia las aguas del golfo.
Los recorridos marítimos también forman parte de las posibilidades turísticas de la zona. Los paseos en lancha permiten observar manglares, islas, islotes y comunidades dedicadas a la pesca, ofreciendo una experiencia vinculada directamente con el entorno natural.
La iniciativa también busca beneficiar a las comunidades que dependen de actividades como la pesca artesanal, la gastronomía y los pequeños emprendimientos. Una mayor llegada de visitantes podría generar nuevas oportunidades económicas para los habitantes de las zonas costeras.
El patrimonio histórico y cultural constituye otro componente de la propuesta. Amapala mantiene espacios relacionados con su pasado portuario, mientras otras comunidades conservan tradiciones vinculadas con la pesca y la vida en las costas del Golfo de Fonseca.
La riqueza natural de la zona representa igualmente un atractivo importante. Los manglares y esteros forman parte del ecosistema del golfo y contribuyen a la biodiversidad del litoral del sur hondureño.










