Tortuga golfina entra en temporada de protección
El período de protección de este año se desarrolla del 1 al 25 de septiembre, etapa considerada clave para resguardar los nidos y permitir que una mayor cantidad de tortugas llegue a completar su ciclo reproductivo.

4 de septiembre de 2026
El sur de Honduras puso en marcha el período de veda para proteger a la tortuga golfina, una de las especies marinas que cada año llega a las costas del Golfo de Fonseca para desovar. La medida, vigente durante septiembre, busca reducir la extracción y comercialización de huevos y aumentar las posibilidades de supervivencia de las crías.
La temporada de reproducción convierte a las playas del sur hondureño en zonas de especial importancia para la conservación de esta especie. Durante la veda se recolectan los huevos que son trasladados a nidos artificiales y posteriormente, una vez completado el proceso de incubación, las crías son liberadas al mar. Experiencias anteriores han involucrado a autoridades, pescadores artesanales, voluntarios y comunidades locales.
El período de protección de este año se desarrolla del 1 al 25 de septiembre, etapa considerada clave para resguardar los nidos y permitir que una mayor cantidad de tortugas llegue a completar su ciclo reproductivo. La iniciativa cuenta con la participación de organizaciones y habitantes de las comunidades costeras.
Uno de los puntos donde se concentran las acciones de conservación es Marcovia, Choluteca, donde funcionan campamentos tortugueros destinados a recibir y proteger los huevos recolectados en las playas.
La dinámica consiste en trasladar los huevos a espacios controlados para reducir el riesgo de depredación y evitar su extracción con fines comerciales. Después del período de incubación, los neonatos son llevados nuevamente a la costa para su liberación.
En años anteriores, estos esfuerzos han permitido recolectar decenas de miles de huevos. En 2024, por ejemplo, autoridades locales proyectaban superar los 60 mil huevos protegidos y señalaban que, tras la incubación, podían liberarse alrededor de 45 mil tortuguitas.
Además de la conservación de la especie, la actividad tiene un componente comunitario, debido a que pescadores artesanales participan en la vigilancia y protección de los nidos durante el período en que se desarrolla la veda.
Las autoridades y organizaciones involucradas hacen un llamado a respetar las restricciones establecidas y evitar la compra, venta o consumo de huevos de tortuga. El objetivo es que la temporada reproductiva transcurra con la menor cantidad posible de amenazas y contribuya a preservar la población de tortugas golfinas que visita las costas del Pacífico hondureño.










