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Tepesianos hondureños esperan con expectativa fallo decisivo en EEUU

Este fallo es considerado crucial, pues podría ratificar o revocar la decisión del gobierno estadounidense de cancelar el TPS para Honduras y otros países.

29 de julio de 2025

Un grupo significativo de hondureños que residen en Estados Unidos bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS) aguarda con incertidumbre y esperanza la resolución que emitirá la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito en San Francisco, programada para el próximo 30 de julio. Este fallo es considerado crucial, pues podría ratificar o revocar la decisión del gobierno estadounidense de cancelar el TPS para Honduras y otros países.

 

El TPS es un programa humanitario que permite a ciudadanos de países afectados por conflictos, desastres naturales u otras situaciones extraordinarias residir y trabajar legalmente en Estados Unidos por un período determinado. Desde que Honduras obtuvo este beneficio en 1999 tras el paso del huracán Mitch, miles de hondureños han dependido de esta protección para vivir sin temor a la deportación.

 

En años recientes, durante la administración del expresidente Donald Trump, el gobierno intentó eliminar el TPS para Honduras, alegando mejoras en las condiciones del país. Sin embargo, esta medida generó múltiples demandas judiciales que pusieron en suspenso la cancelación. La audiencia del 30 de julio forma parte del proceso de apelación sobre estas decisiones.

 

Se calcula que alrededor de 76,000 hondureños mantienen activo el TPS. Muchos de ellos llevan más de dos décadas en EE.UU., han formado familias, comprado hogares y aportado significativamente a la economía y sociedad estadounidense. La incertidumbre legal afecta no solo su estatus migratorio, sino también su estabilidad emocional, económica y social.

 

Organizaciones civiles, activistas y líderes comunitarios han alzado la voz para defender el TPS, advirtiendo que la cancelación abrupta sin alternativas provocaría una “deportación masiva” con efectos devastadores para las familias y comunidades. En particular, temen que miles de niños estadounidenses pierdan a sus padres o familiares directos.

 

El gobierno de Honduras ha expresado preocupación por la situación de sus compatriotas en el extranjero y ha mantenido un diálogo diplomático con autoridades estadounidenses para buscar una solución que garantice la protección y regularización migratoria de los tepesianos.

 

Además, se contempla la posibilidad de gestionar mecanismos complementarios o permanentes que permitan a estos migrantes legalizar su estatus de manera definitiva.

 

El tribunal deberá analizar si la cancelación del TPS por parte del gobierno federal se realizó conforme a la ley y respetando los derechos de los beneficiarios. La defensa argumenta que las condiciones que motivaron la concesión original del TPS aún persisten y que revocar esta protección pone en riesgo la vida y bienestar de miles de personas.

 

Por su parte, el gobierno ha señalado que el TPS no está diseñado para ser un programa permanente y que las condiciones en Honduras han mejorado lo suficiente como para justificar la terminación del beneficio.

La comunidad tepesiana y sus defensores esperan que el tribunal decida a favor de mantener el TPS vigente, al menos hasta que se establezcan soluciones migratorias duraderas y humanas.

 

De no ser así, miles de hondureños podrían enfrentarse a procesos de deportación, separaciones familiares y una crisis social tanto en Estados Unidos como en Honduras.

En definitiva, el fallo del 30 de julio será un hito para miles de familias hondureñas que buscan estabilidad y un futuro seguro fuera de su país natal.

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