Siembra de nubes suma 10 vuelos en Honduras
La iniciativa, coordinada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), contempla intervenir alrededor de 2.3 millones de hectáreas, equivalentes a cerca del 20 % del territorio nacional.

7 de octubre de 2026
El Programa de Siembra de Nubes que impulsa Honduras ya completó 10 de los 20 vuelos de estimulación previstos, como parte de las acciones para favorecer las precipitaciones en zonas afectadas por la escasez de lluvias, especialmente en el Corredor Seco.
La iniciativa, coordinada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), contempla intervenir alrededor de 2.3 millones de hectáreas, equivalentes a cerca del 20 % del territorio nacional.
Hasta ahora se han utilizado aproximadamente 1,000 litros de yoduro de plata durante las operaciones. Autoridades reportan que en algunas de las áreas intervenidas se ha observado coincidencia entre las operaciones y la presencia de precipitaciones. Sin embargo, advierten que todavía no es posible atribuir directamente esas lluvias a la estimulación de nubes.
Para determinar el posible impacto de la estrategia, la SAG trabaja junto a Copeco en un estudio técnico que permitirá establecer una correlación entre las operaciones y los registros de lluvia.
Operaciones en ocho departamentos
Los vuelos se han desarrollado en sectores de Francisco Morazán, Comayagua, Choluteca, Valle, La Paz, Intibucá, Lempira y Yoro.
Entre las zonas intervenidas figuran áreas de Nacaome, San Lorenzo, San Marcos de Colón, Valle de Ángeles, Talanga y Villa de San Francisco, con especial atención a regiones vinculadas al Corredor Seco y fuentes estratégicas de agua.
Productores de Choluteca también han reportado lluvias después de varios meses de sequía, lo que ha generado expectativas de recuperación para cultivos, suelos y fuentes de agua.
Podrían ampliar el programa
El proyecto tiene un costo estimado de 20 millones de lempiras y, ante los primeros indicios observados, la SAG analiza contratar al menos siete vuelos adicionales a los 20 inicialmente previstos.
La técnica utilizada no crea nubes desde cero. Los vuelos requieren formaciones nubosas que cumplan determinadas condiciones de temperatura, humedad y desarrollo, por lo que cada operación depende directamente del comportamiento del clima.
El objetivo final es contribuir a aumentar las precipitaciones y favorecer la recuperación de las reservas de agua utilizadas para consumo humano, agricultura y ganadería.










