Sequía y lluvias golpean al corredor seco hondureño
La alternancia entre calor intenso y precipitaciones desordenadas ha impedido la recuperación de la tierra, agravando las condiciones de pobreza en comunidades rurales que dependen casi por completo de la agricultura de subsistencia.

9 de junio de 2026
Las condiciones climáticas extremas que combinan periodos prolongados de sequía con lluvias irregulares están afectando severamente a miles de familias campesinas en el corredor seco de Honduras, una de las zonas más vulnerables del país, donde la producción agrícola y la seguridad alimentaria atraviesan una situación crítica.
En esta región, pequeños productores reportan pérdidas constantes de cultivos básicos como maíz y frijol, así como la muerte de ganado debido a la falta de alimento y agua. La alternancia entre calor intenso y precipitaciones desordenadas ha impedido la recuperación de la tierra, agravando las condiciones de pobreza en comunidades rurales que dependen casi por completo de la agricultura de subsistencia.
Las familias campesinas señalan que cada temporada se vuelve más incierta, ya que los patrones climáticos han dejado de ser previsibles, obligando a muchos a reducir áreas de cultivo o abandonar parcialmente la actividad agrícola. Esto incrementa la dependencia de ayudas externas y limita las oportunidades de ingreso en zonas ya afectadas por altos niveles de vulnerabilidad social.
Autoridades locales y organizaciones de desarrollo advierten que la situación podría empeorar si no se fortalecen medidas de adaptación climática, sistemas de riego y apoyo técnico a los productores, especialmente en municipios donde el acceso al agua es cada vez más limitado.
El corredor seco centroamericano es una franja geográfica que atraviesa varios países de la región, caracterizada por alta exposición a sequías recurrentes y variabilidad climática, lo que impacta directamente en la producción de granos básicos y en la seguridad alimentaria de millones de personas.
En Honduras, este fenómeno se ha intensificado en las últimas décadas debido al cambio climático, provocando temporadas más largas de sequía interrumpidas por lluvias intensas que dañan los cultivos en lugar de beneficiarlos.
El impacto acumulado ha contribuido al aumento de la pobreza rural y a la migración desde comunidades agrícolas hacia zonas urbanas o incluso fuera del país, como estrategia de supervivencia ante la pérdida de medios de vida tradicionales.










