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Sequía y altos costos agravan crisis en el Corredor Seco

El estudio incluyó a 698 hogares agrícolas de la región, de los cuales 226 corresponden a Honduras, y fue realizado entre junio y julio de 2026, principalmente en comunidades rurales dedicadas a la agricultura de subsistencia.

30 de septiembre de 2026

La inseguridad alimentaria mantiene bajo presión a miles de familias del Corredor Seco hondureño, donde el 79.8 % de los hogares consultados presenta una capacidad de compra limitada o nula para adquirir alimentos, según un diagnóstico realizado por World Vision en comunidades agrícolas de Honduras, Guatemala y El Salvador.

 

El estudio incluyó a 698 hogares agrícolas de la región, de los cuales 226 corresponden a Honduras, y fue realizado entre junio y julio de 2026, principalmente en comunidades rurales dedicadas a la agricultura de subsistencia. Los resultados reflejan el impacto combinado de las pérdidas productivas, el encarecimiento de los insumos y el aumento de los precios de los alimentos.

 

La situación se desarrolla en medio de una sequía que afecta especialmente al sur y occidente del país. Naciones Unidas informó que más del 75 % del territorio hondureño ha registrado déficits importantes de lluvia y que 103 municipios permanecen bajo alerta roja, aumentando los riesgos para la producción agrícola y la seguridad alimentaria.

 

Uno de los principales indicadores del diagnóstico es que el 81.9 % de los hogares hondureños redujo o dejó de utilizar al menos un insumo agrícola, una situación relacionada principalmente con el incremento de los precios y las dificultades para acceder a fertilizantes. Esta reducción de recursos productivos puede limitar la capacidad de las familias para mantener sus cultivos y generar alimentos e ingresos.

 

El deterioro también alcanza directamente la alimentación de niñas, niños y adolescentes. El diagnóstico regional encontró señales de afectación en el 32.1 % de los hogares y estableció que un 26.4 % ya ha reducido las porciones de comida. En Honduras, además, las familias consultadas consumen en promedio alimentos correspondientes a 3.6 de los ocho grupos considerados en el estudio.

 

La presión económica se incrementa por el encarecimiento general de los alimentos. En el conjunto de la región analizada, el 98.2 % de los hogares reportó aumentos en los precios, mientras que el 85.5 % señaló haber sufrido al menos un daño en su producción. Estos factores reducen simultáneamente la disponibilidad de alimentos y la capacidad de las familias para adquirir aquello que no pueden producir.

 

Honduras también presenta una elevada acumulación de factores de vulnerabilidad: el 49 % de los hogares incluidos en el diagnóstico reúne entre seis y nueve alertas de manera simultánea. A nivel nacional, la actualización de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (CIF) estima que alrededor de 1.88 millones de personas enfrentan niveles de inseguridad alimentaria aguda de Fase 3 o superior durante el período de agosto a octubre de 2026.

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