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Sequía golpea a familias hondureñas

Uno de los datos más preocupantes corresponde a la producción de maíz. Según la evaluación, el 78.6 % de más de 70,000 hogares productores consultados sufrió pérdidas de entre 75 % y 100 % de sus cosechas.

3 de septiembre de 2026

El deterioro de las condiciones en las zonas rurales de Honduras se profundiza por la combinación de sequía, pérdida de cosechas, escasez de agua y retorno de migrantes sin ingresos, una situación que amenaza con aumentar la inseguridad alimentaria en comunidades que dependen principalmente de la agricultura.

 

El problema no se limita a Honduras. El llamado Corredor Seco del Triángulo Norte, que también comprende territorios de El Salvador y Guatemala, atraviesa dificultades relacionadas con el clima y la vulnerabilidad económica de miles de familias.

 

Una evaluación desarrollada por Oxfam, organizaciones aliadas y Acción contra el Hambre analizó la situación de comunidades rurales mediante 354 grupos focales distribuidos en 58 municipios. En total participaron 4,260 personas y los resultados fueron utilizados para estimar las condiciones de más de 91,000 hogares afectados.

 

Uno de los datos más preocupantes corresponde a la producción de maíz. Según la evaluación, el 78.6 % de más de 70,000 hogares productores consultados sufrió pérdidas de entre 75 % y 100 % de sus cosechas.

 

El frijol también presenta un escenario complicado. Cerca de una tercera parte de los hogares incluidos en el estudio informó pérdidas que alcanzaron entre el 75 % y el 100 % de su producción.

 

La reducción de las cosechas está teniendo consecuencias directas sobre las reservas de alimentos. Entre los hogares que todavía conservan maíz almacenado, el 64.2 % calcula que sus existencias podrían durar tres semanas o menos.

 

La presión económica aumenta debido a que las familias también enfrentan mayores costos de productos básicos y menos oportunidades para conseguir empleos temporales en el campo.

 

A este escenario se suma el regreso de personas que habían migrado y que vuelven a sus comunidades sin remesas u otros recursos económicos. La evaluación registró más de 6,200 movimientos migratorios durante los tres meses anteriores al levantamiento de información, con especial preocupación en Honduras por los retornos sin respaldo financiero.

 

Para las familias receptoras, la llegada de nuevos integrantes supone una carga adicional cuando los hogares ya tienen dificultades para obtener alimentos, agua e ingresos.

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