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Sequía amenaza alimentos en Honduras

El problema se agrava por las limitadas condiciones de infraestructura agrícola. Según especialistas del OBSAN-UNAH, apenas alrededor del 3 % de las áreas de explotación agrícola cuenta con sistemas de riego.

7 de septiembre de 2026

La prolongada sequía que afecta a distintas regiones de Honduras ya no representa únicamente un problema para los productores, sino también una amenaza para la seguridad alimentaria y el precio de los alimentos. El OBSAN-UNAH estima que 1.8 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, cifra que podría aumentar a 2.2 millones debido a la combinación de la falta de lluvias y la inflación.

 

El impacto es especialmente fuerte en el Corredor Seco, donde varios productores reportan pérdidas de hasta el 100 % de sus cultivos. De los 298 municipios del país, 233 permanecen bajo algún nivel de alerta y 103 están en Alerta Roja por los efectos de la sequía.

 

La falta de lluvias golpea principalmente a los cultivos de granos básicos y reduce los ingresos de las familias que dependen de la agricultura. Departamentos como Francisco Morazán, El Paraíso, Valle, Choluteca, Intibucá y La Paz figuran entre los más afectados.

 

El problema se agrava por las limitadas condiciones de infraestructura agrícola. Según especialistas del OBSAN-UNAH, apenas alrededor del 3 % de las áreas de explotación agrícola cuenta con sistemas de riego, por lo que la mayoría de los productores continúa dependiendo directamente de las precipitaciones.

 

La menor producción también puede trasladarse al consumidor. Una reducción de las cosechas aumenta la necesidad de recurrir a productos provenientes de otras regiones o a importaciones, mientras las familias enfrentan un costo de vida cada vez mayor. Algunos hogares ya han comenzado a reducir porciones y tiempos de comida para poder cubrir sus necesidades.

 

Los niños menores de cinco años y los adultos mayores se encuentran entre los grupos más vulnerables, aunque los efectos pueden extenderse a las ciudades debido a que la población urbana depende igualmente de los alimentos producidos en el campo.

 

Pese al escenario, especialistas consideran que Honduras todavía cuenta con reservas y producción en otras zonas para evitar una crisis nacional de abastecimiento. Entre las medidas consideradas urgentes figuran ampliar los sistemas de riego, construir mecanismos para almacenar agua y utilizar semillas más resistentes a las condiciones de sequía.

 

La emergencia también plantea la necesidad de diversificar los cultivos y promover alimentos que puedan desarrollarse con menos agua. Para los expertos, la situación actual demuestra que una sequía que comienza afectando al productor termina teniendo consecuencias en los precios, los ingresos y la alimentación de toda la población.

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