Sequía agrava falta de agua y alimentos en Honduras
Como parte de la respuesta, el Gobierno anunció un plan de atención con una inversión inicial de 62 millones de lempiras para los municipios afectados. De ese grupo, 38 presentan mayores niveles de riesgo relacionados con la seguridad alimentaria y recibirán atención prioritaria.

10 de agosto de 2026
La prolongación de la temporada seca mantiene en alerta a decenas de municipios hondureños, donde la escasez de agua potable y las dificultades para garantizar alimentos se han convertido en las principales preocupaciones para las familias afectadas.
Las autoridades advierten que el avance de la canícula podría aumentar el impacto sobre las comunidades y las actividades agrícolas.
La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) mantiene 75 municipios bajo Alerta Amarilla debido a las condiciones de sequía. El escenario también representa una amenaza para los cultivos, especialmente en las zonas que dependen de las lluvias para sostener la producción agrícola.
Como parte de la respuesta, el Gobierno anunció un plan de atención con una inversi ón inicial de 62 millones de lempiras para los municipios afectados. De ese grupo, 38 presentan mayores niveles de riesgo relacionados con la seguridad alimentaria y recibirán atención prioritaria.
El viceministro de Copeco, Nelson Márquez, explicó que las necesidades no son iguales en todas las comunidades. Mientras algunos sectores requieren alimentos, otros enfrentan problemas para conseguir agua potable, mantener sistemas de riego o atender necesidades relacionadas con la salud.
Las primeras acciones de asistencia ya comenzaron en municipios de la zona sur, mientras las brigadas se desplazan hacia otras localidades afectadas.
La estrategia busca identificar las necesidades específicas de cada territorio y dirigir los recursos hacia las familias con mayores dificultades.
La falta de lluvias también mantiene bajo presión al sector agrícola. La reducción de agua disponible puede afectar las cosechas y, en consecuencia, aumentar el riesgo de inseguridad alimentaria entre los hogares que dependen de la producción local.

