SAG descarta hambruna pese a pérdidas por sequía
Ante las pérdidas, la SAG considera prioritario brindar apoyo a las familias que quedaron sin producción. La asistencia busca atender las necesidades inmediatas de los hogares rurales y evitar que la reducción de las cosechas se traduzca en una crisis alimentaria.

13 de agosto de 2026
La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) descartó que Honduras se encuentre ante un escenario de hambruna, pese a las importantes pérdidas registradas en cultivos de subsistencia como consecuencia de la sequía que afecta a distintas regiones del país.
El titular de la SAG, Moisés Molina, reconoció que las condiciones climáticas han provocado daños considerables entre pequeños productores, especialmente en zonas del Corredor Seco. Sin embargo, aseguró que la disponibilidad nacional de granos básicos permite descartar, por ahora, un desabastecimiento generalizado.
La falta de lluvias ha golpeado a familias que dependen directamente de sus parcelas para obtener alimentos. En algunas comunidades, los productores perdieron prácticamente toda la cosecha destinada al consumo familiar, aumentando la necesidad de asistencia por parte de las instituciones públicas.
El funcionario explicó que el impacto más fuerte se concentra en la agricultura de subsistencia, mientras que la producción comercial presenta afectaciones diferenciadas dependiendo de la zona y el tipo de cultivo.
Ante las pérdidas, la SAG considera prioritario brindar apoyo a las familias que quedaron sin producción. La asistencia busca atender las necesidades inmediatas de los hogares rurales y evitar que la reducción de las cosechas se traduzca en una crisis alimentaria.
Molina señaló que las autoridades también deben actuar con cautela antes de promover nuevas siembras. Entregar semillas e insumos sin tomar en cuenta las condiciones climáticas podría provocar nuevas pérdidas si las lluvias continúan siendo insuficientes.
El Corredor Seco concentra una parte importante de las comunidades que dependen de la agricultura para su alimentación y generación de ingresos. La prolongación del déficit de lluvias ha aumentado la vulnerabilidad de estas familias y reducido sus posibilidades de recuperar rápidamente lo perdido.
De acuerdo con las autoridades, en esta región viven más de 2.2 millones de personas, por lo que cualquier deterioro prolongado de la producción agrícola puede tener repercusiones económicas y sociales más amplias.
Pese al impacto sobre los pequeños agricultores, la SAG sostiene que el país cuenta actualmente con reservas y producción suficiente para evitar un escenario de escasez general de alimentos.
La preocupación principal está centrada en las familias que perdieron sus medios de subsistencia y que podrían enfrentar dificultades para adquirir alimentos si la situación climática persiste.
Las autoridades mantienen seguimiento sobre el comportamiento de las lluvias y la evolución de los cultivos para definir las próximas acciones. La estrategia busca combinar asistencia a las familias afectadas con medidas que permitan reducir la vulnerabilidad del sector agrícola.










