Rusia usó bandera hondureña en flota vinculada a la guerra
Entre estas tácticas figura el uso de registros navales de otros países para que embarcaciones petroleras puedan navegar sin levantar sospechas, transportar crudo sancionado o realizar operaciones logísticas fuera del radar de las sanciones internacionales.

14 de marzo de 2026
El embajador de la Unión Europea en Honduras, Gonzalo Fournier, advirtió que buques relacionados con la llamada “flota oscura” utilizada por Rusia en el contexto de la guerra contra Ucrania llegaron a operar bajo bandera hondureña, una práctica que habría sido utilizada para ocultar operaciones marítimas y evadir controles internacionales.
Según el diplomático europeo, Moscú ha recurrido a estrategias marítimas irregulares para sostener su economía y sus operaciones durante el conflicto iniciado con la invasión a Ucrania en 2022. Entre estas tácticas figura el uso de registros navales de otros países para que embarcaciones petroleras puedan navegar sin levantar sospechas, transportar crudo sancionado o realizar operaciones logísticas fuera del radar de las sanciones internacionales.
La denominada “flota en la sombra” está compuesta por cientos de barcos que operan con estructuras empresariales opacas, cambian frecuentemente de bandera o propietario y, en muchos casos, desactivan sus sistemas de identificación para evitar ser rastreados. Estas embarcaciones han sido señaladas por organismos internacionales por facilitar el comercio de petróleo ruso pese a las restricciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y otros aliados occidentales.
De acuerdo con investigaciones periodísticas, al menos una docena de buques llegaron a navegar con bandera hondureña antes de ser vinculados con estas operaciones. Entre ellos figuran petroleros como Andaman Skies, Ocean Faye, Azure Celeste, Eastern Pearl y Turbo Voyager, algunos de los cuales posteriormente cambiaron su registro a países con regulaciones marítimas más laxas.
El embajador Fournier explicó que este tipo de maniobras no implica necesariamente responsabilidad directa del Estado hondureño, sino que responde a prácticas conocidas como “flag hopping” o salto de bandera, mediante las cuales los operadores de estos buques cambian constantemente de registro para evitar sanciones y supervisión internacional.
No obstante, el diplomático señaló que el uso de la bandera nacional en este tipo de operaciones podría tener consecuencias reputacionales para el país, además de generar riesgos indirectos para sectores económicos dependientes del comercio marítimo, como la importación de insumos agrícolas y la exportación de productos como el café.
Autoridades marítimas hondureñas han defendido que las embarcaciones fueron registradas en su momento cuando cumplían con los requisitos legales. Sin embargo, tras ser señaladas por organismos internacionales o sancionadas, varias de ellas cambiaron su bandera hacia otros registros internacionales, lo que refleja la complejidad de supervisar este tipo de flotas que operan con estructuras corporativas cambiantes.
La investigación se produce en medio de una creciente preocupación internacional por la expansión de estas redes marítimas paralelas, utilizadas para mantener el comercio energético ruso y financiar operaciones en el contexto del conflicto con Ucrania. Para la Unión Europea, la vigilancia y regulación de los registros marítimos se ha convertido en un elemento clave para evitar que estas embarcaciones continúen operando fuera de los controles internacionales.










