top of page
02 Honduras al 100_W CM_Banners HN_Voluntariado_928x250.png

Represas de Tegucigalpa entran en zona crítica

Los registros recientes muestran que el escenario comienza a acercarse a las condiciones experimentadas durante la crisis hídrica de 2019, cuando la escasez obligó a ampliar los períodos entre jornadas de distribución.

7 de septiembre de 2026

Los niveles de las principales represas que abastecen de agua potable al Distrito Central continúan descendiendo y ya se encuentran por debajo de un rango considerado seguro, aumentando la preocupación por posibles racionamientos durante las próximas semanas. La situación se agrava por la falta de lluvias suficientes para recuperar los embalses.

 

La capital hondureña enfrenta nuevamente presión sobre sus reservas de agua. Los Laureles y La Concepción son dos de las principales fuentes de abastecimiento, pero ambas mantienen niveles reducidos y el comportamiento de las lluvias no ha permitido una recuperación significativa.

 

Los registros recientes muestran que el escenario comienza a acercarse a las condiciones experimentadas durante la crisis hídrica de 2019, cuando la escasez obligó a ampliar los períodos entre jornadas de distribución.

 

La situación más delicada se registra en Los Laureles, represa que aporta aproximadamente el 30% del agua que consume la capital. En agosto almacenaba cerca de 3.97 millones de metros cúbicos, uno de los niveles más bajos registrados para ese período durante la última década.

 

En La Concepción, que abastece aproximadamente al 45% de los abonados capitalinos, las reservas también permanecen bajo presión. Para mediados de agosto acumulaba alrededor de 10.87 millones de metros cúbicos, con un comportamiento únicamente superado en términos negativos por el registrado en 2019.

 

A esta situación se suma el bajo rendimiento de El Picacho, otra fuente importante para Tegucigalpa. Durante algunos días de julio su producción llegó a descender considerablemente respecto a su capacidad habitual, reduciendo todavía más el margen disponible para atender la demanda.

 

Ante este panorama, la UMAPS ha advertido que los períodos entre abastecimientos podrían ampliarse. El calendario vigente contempla intervalos cercanos a nueve días, pero si la sequía persiste podrían llegar a 10 u 11 días, e incluso alcanzar ciclos de hasta 12 días en un escenario extremo.

 

La recuperación dependerá principalmente de que las lluvias aumenten y permitan elevar nuevamente el nivel de los embalses. Mientras tanto, las autoridades mantienen los calendarios de distribución y llaman a la población a racionalizar el consumo y evitar el desperdicio.

 

La evolución de las lluvias durante septiembre será determinante para saber si Tegucigalpa consigue estabilizar sus reservas o si deberá enfrentar períodos más prolongados sin servicio de agua potable.

bottom of page