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Remesas superan los $7,183 millones en la región

En términos de distribución, Guatemala concentra la mayor parte de los envíos con más del 50 % del total, seguido por Honduras y El Salvador, evidenciando la fuerte dependencia de estas economías en las remesas familiares.

9 de abril de 2026

Las remesas enviadas a los países del Triángulo Norte de Centroamérica alcanzaron los 7,183 millones de dólares en los primeros dos meses de 2026, reflejando un incremento del 7.6 % en comparación con el mismo período del año anterior.

 

El flujo de divisas hacia Honduras, Guatemala y El Salvador continúa siendo uno de los principales pilares económicos de la región, impulsado principalmente por migrantes radicados en Estados Unidos.

 

Datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indican que este aumento representa 509 millones de dólares más respecto a 2025, cuando se reportaron 6,674 millones en el mismo período.

 

En términos de distribución, Guatemala concentra la mayor parte de los envíos con más del 50 % del total, seguido por Honduras y El Salvador, evidenciando la fuerte dependencia de estas economías en las remesas familiares.

 

Según los datos recopilados, Honduras recibió aproximadamente 1,809.9 millones de dólares, equivalente al 25.2 % del total regional, mostrando además uno de los crecimientos más altos con un aumento interanual del 11.2 %.

 

Por su parte, El Salvador captó 1,524.8 millones de dólares, mientras que Guatemala lideró con 3,848.6 millones, consolidándose como el principal receptor de remesas en la región.

 

El incremento en los envíos refleja la continuidad de la migración hacia Estados Unidos, donde millones de centroamericanos residen y sostienen económicamente a sus familias mediante transferencias periódicas. Se estima que cada año más de medio millón de personas de estos países intentan emigrar en busca de mejores oportunidades.

 

Economistas señalan que estos recursos son utilizados principalmente para consumo básico, incluyendo alimentación, vivienda, educación y servicios, lo que los convierte en un motor clave para la economía interna. Sin embargo, también advierten sobre la alta dependencia que genera este ingreso externo.

 

A pesar del crecimiento, expertos subrayan la necesidad de transformar el impacto de las remesas en inversión productiva, con el fin de reducir la vulnerabilidad económica y fomentar un desarrollo más sostenible en los países del Triángulo Norte.

 

Mientras tanto, el flujo de remesas continúa al alza, consolidándose como uno de los principales soportes financieros para millones de hogares en la región.

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