Remesas hondureñas cambian de rumbo al final de 2025
La apertura de cuentas en Honduras para recibir remesas directamente desde instituciones financieras ha permitido que el sistema bancario registre un mayor volumen de ahorro nacional.

4 de diciembre de 2025
El flujo de remesas hacia Honduras no solo continúa en ascenso, sino que además está transformando la manera en que miles de hogares administran su economía familiar.
Así lo confirmó este miércoles María Lidia Solano, directora ejecutiva de la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA), al detallar que los migrantes están enviando más dinero y destinándolo a fines más diversos que en años anteriores.
De acuerdo con Solano, el monto promedio enviado por cada hondureño en el exterior pasó de 250 dólares hace cuatro años a 400 dólares actualmente, un incremento que refleja mayor estabilidad laboral entre los migrantes y un fortalecimiento de los vínculos económicos con sus familias en el país.
La directora subrayó que, aunque el 60 % de los recursos continúa cubriendo necesidades básicas alimentación, educación, servicios públicos y otros gastos del hogar, el restante 40 % marca una tendencia distinta y más estratégica. “Estamos viendo que los compatriotas están apostando a seguros de vida, fondos de pensiones, ahorro formal, mejoras de vivienda e incluso aportes a proyectos comunitarios”, explicó.
Uno de los cambios más notables es la creciente bancarización del dinero proveniente del exterior. La apertura de cuentas en Honduras para recibir remesas directamente desde instituciones financieras ha permitido que el sistema bancario registre un mayor volumen de ahorro nacional.
“Esto nos ha permitido que nuestros ahorros vayan creciendo, porque los migrantes han comenzado a usar el sistema financiero como un complemento de su planificación económica”, señaló Solano.
Sobre el tipo de moneda en que se ahorra, precisó que la relación entre depósitos en lempiras y dólares se mantiene estable.
La demanda de divisas suele concentrarse en la clase media alta, que conserva dólares para viajes o pagos internacionales, pero sin que ello implique una tendencia hacia la dolarización del país.
Para Solano, esta evolución no es casual. Responde al aumento en educación financiera entre los hondureños en el exterior, quienes están dejando atrás la idea de que las remesas solo sirven para cubrir gastos inmediatos.
Ahora buscan generar patrimonio, protegerse ante emergencias y apoyar inversiones familiares a largo plazo.
La AHIBA considera que esta diversificación representa un impacto positivo para la economía hondureña, ya que impulsa el ahorro nacional, fortalece la estabilidad financiera de los hogares y abre la puerta a un mayor acceso a productos y servicios bancarios.
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