Río Plátano, patrimonio hondureño en estado crítico
El informe subraya que las amenazas ambientales están interconectadas: el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia facilitan la propagación de especies invasoras y patógenos, mientras que el turismo descontrolado y la deforestación amplifican los daños.

13 de octubre de 2025
La Reserva de la Biósfera del Río Plátano, uno de los tesoros naturales más emblemáticos de Honduras y declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, ha sido catalogada en estado crítico de conservación, según el más reciente informe Perspectivas del Patrimonio Mundial 4, presentado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) durante el Congreso Mundial de la Naturaleza en Abu Dabi.
El estudio señala que el cambio climático se ha convertido en la principal amenaza para los sitios naturales protegidos del planeta, afectando al 43 % de ellos, mientras que las especies invasoras impactan a un 30 % y las actividades turísticas no sostenibles a un 22 %. Río Plátano, junto a los Everglades (EEUU) y el Golfo de California (México), figura entre los tres sitios más amenazados de América.
Ubicada en el departamento de Gracias a Dios, esta reserva abarca más de 800,000 hectáreas de selva tropical y alberga una extraordinaria diversidad de flora, fauna y comunidades indígenas.
Sin embargo, los efectos del cambio climático, la deforestación, la expansión agrícola y la caza ilegal han deteriorado gravemente sus ecosistemas. La UICN advierte que enfermedades de la vida silvestre y de las plantas también representan un nuevo riesgo creciente, incrementándose un 7 % respecto a 2020.
La directora general de la UICN, Grethel Aguilar, destacó que proteger los sitios del Patrimonio Mundial no solo significa conservar paisajes naturales, sino también “defender la identidad y la cultura de los pueblos que dependen de ellos”. Aguilar hizo un llamado urgente a los gobiernos y organismos internacionales a incrementar la inversión en conservación y acción climática, recordando que menos de la mitad de los sitios evaluados cuentan con planes efectivos de mitigación ambiental.
El informe subraya que las amenazas ambientales están interconectadas: el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia facilitan la propagación de especies invasoras y patógenos, mientras que el turismo descontrolado y la deforestación amplifican los daños. En el caso de Río Plátano, su aislamiento geográfico y la falta de recursos para vigilancia y control han complicado los esfuerzos de recuperación.
A nivel global, 17 sitios naturales se encuentran en estado crítico, 88 presentan una “preocupación significativa” y solo 49 están en “buen estado de conservación”. En América Latina, algunas reservas han logrado mejorar gracias a la inversión comunitaria y proyectos de manejo sostenible, como los parques nacionales del Manú (Perú) y Los Katíos (Colombia).
Por su parte, ambientalistas hondureños han reiterado la urgencia de reforzar las políticas de protección y control forestal en la Mosquitia, donde el avance de la tala ilegal y el narcotráfico ha contribuido al deterioro del ecosistema.
El futuro de Río Plátano, considerado “el pulmón verde de Honduras”, dependerá de la capacidad del país para unir esfuerzos institucionales, comunitarios e internacionales que permitan restaurar y proteger una de las reservas más valiosas y amenazadas del continente.










