Proponen sembrar 30 mil hectáreas de frijol
La situación ya ha obligado a considerar mecanismos para garantizar el suministro. En julio, el Gobierno autorizó la importación de 100 mil quintales de frijol procedentes de Nicaragua, Paraguay y Brasil, como medida para reforzar la oferta ante la disminución de la producción nacional.

19 de agosto de 2026
Ante el impacto de la sequía sobre la producción agrícola, sectores vinculados al rubro de granos básicos plantean ampliar la superficie destinada al cultivo de frijol hasta alcanzar unas 30 mil hectáreas, con el objetivo de fortalecer el abastecimiento nacional y reducir la necesidad de recurrir a compras en el extranjero.
La propuesta surge en un momento de preocupación por los efectos de la falta de lluvias sobre los cultivos. La estrategia también contempla impulsar variedades con mayor capacidad para soportar condiciones de escasez de agua y mejorar las posibilidades de los productores frente al cambio climático.
El frijol constituye uno de los principales alimentos de la dieta hondureña y tiene un peso importante dentro de la producción de granos básicos. Sin embargo, las condiciones climáticas adversas han reducido las perspectivas de cosecha en distintas zonas agrícolas.
La situación ya ha obligado a considerar mecanismos para garantizar el suministro. En julio, el Gobierno autorizó la importación de 100 mil quintales de frijol procedentes de Nicaragua, Paraguay y Brasil, como medida para reforzar la oferta ante la disminución de la producción nacional.
La propuesta de alcanzar las 30 mil hectáreas pretende aprovechar las áreas que todavía presentan condiciones adecuadas para la agricultura y evitar que el déficit de producción se traduzca en una mayor dependencia de las importaciones.
Además de ampliar las zonas cultivadas, el planteamiento apunta a promover semillas y variedades de frijol más resistentes a la sequía, una alternativa que permitiría reducir los riesgos que enfrentan los agricultores cuando las lluvias son insuficientes.
La falta de precipitaciones mantiene bajo presión a productores de diferentes regiones del país, especialmente en áreas vulnerables a períodos prolongados de sequía. Esta situación puede afectar los rendimientos, elevar los costos de producción y generar presiones sobre los precios de los alimentos.
El desafío no se limita al frijol. La escasez de agua también representa un riesgo para otros granos básicos, por lo que productores y autoridades buscan medidas que permitan mantener la oferta alimentaria durante el actual escenario climático.
Incrementar la producción local permitiría reducir la exposición de Honduras a las variaciones de precios y disponibilidad en los mercados internacionales. Para ello, será necesario combinar una mayor superficie cultivada con asistencia técnica, acceso a semillas adecuadas y condiciones que permitan a los agricultores mantener sus actividades pese a la falta de lluvias.










