Nuevo impuesto del 1 % en EE. UU. reduciría remesas hasta 1,6 %
El nuevo impuesto del 1 % aprobado en Estados Unidos sobre el envío de remesas podría provocar una reducción de hasta el 1,6 % en los flujos de dinero que se envían al extranjero, afectando especialmente a países como México, India, y a naciones centroamericanas como Honduras, Guatemala y El Salvador.

11 de julio de 2025
El nuevo impuesto del 1 % aprobado en Estados Unidos sobre el envío de remesas podría provocar una reducción de hasta el 1,6 % en los flujos de dinero que se envían al extranjero, afectando especialmente a países como México, India, y a naciones centroamericanas como Honduras, Guatemala y El Salvador.
El gravamen, aprobado como parte de la ley firmada por el expresidente Donald Trump el pasado 4 de julio, fue modificado respecto a su versión original —que contemplaba un 5 %—, pero ahora se aplicará a toda la población estadounidense, y no solo a los 48 millones de inmigrantes como se planteó inicialmente.
Según proyecciones del Comité Conjunto sobre Tributación (JCT) del Congreso estadounidense, el impuesto generaría una recaudación de casi 10.000 millones de dólares entre 2024 y 2035.
El Center for Global Development (CGD) advirtió que, por cada 1 % de aumento en impuestos a las remesas, el volumen de envíos disminuye en aproximadamente un 1,6 %. En términos absolutos, México sería el país más perjudicado, con una pérdida estimada de 1.500 millones de dólares anuales, seguido por India (466 millones) y Guatemala (415 millones).
En proporción al tamaño de sus economías, El Salvador sería el más impactado, con una caída de 198 millones de dólares en remesas, equivalente al 0,62 % de su ingreso nacional bruto (INB). Le siguen Honduras, que perdería 175 millones (0,55 % del INB), y Jamaica, con 79,8 millones (0,42 %).
El impacto en países como Honduras podría tener consecuencias significativas en sus economías, ya que las remesas representan una fuente vital de ingreso para millones de familias y sostienen gran parte del consumo interno y del crecimiento económico.
La medida ha generado preocupación entre analistas y organizaciones de desarrollo, quienes advierten que un impuesto de este tipo podría empujar a los migrantes a buscar canales informales para enviar dinero, afectando tanto la seguridad financiera como los controles institucionales.
El nuevo impuesto forma parte de una política de largo alcance que, aunque enmarcada en objetivos fiscales, podría tener efectos colaterales profundos en los países más dependientes de las remesas, especialmente en Centroamérica.










