Nelson Ávila denuncia crisis electoral como estrategia pactada por partidos tradicionales
En declaraciones recientes, Ávila apuntó directamente a los líderes de los partidos tradicionales, acusándolos de operar bajo acuerdos ocultos que mantienen el control de las principales instituciones del Estado.

29 de julio de 2025
El presidenciable del Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (PINU), Nelson Ávila, lanzó fuertes acusaciones contra las cúpulas políticas del país, al asegurar que la actual crisis en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el estancamiento del sistema TREP son producto de una “planificación organizada” y no una coincidencia.
En declaraciones recientes, Ávila apuntó directamente a los líderes de los partidos tradicionales, acusándolos de operar bajo acuerdos ocultos que mantienen el control de las principales instituciones del Estado. “Esto no es una casualidad. Es una estrategia bien estructurada desde el tripartidismo, para generar incertidumbre y desconfianza entre los ciudadanos”, afirmó.
Según el candidato, la supuesta maniobra busca debilitar la credibilidad institucional y preparar el terreno para una eventual imposición de una Asamblea Constituyente. “Ya cumplieron su objetivo: instalar dudas en el Congreso, en el CNE, y ahora buscan manipular el ambiente nacional para justificar cambios estructurales”, alertó.
Ávila sostuvo que este bloque de poder tiene bajo su control siete instituciones clave, entre ellas la Corte Suprema, el Ministerio Público y el mismo Consejo Nacional Electoral. “Lo que existe es un cogobierno entre partidos que se reparten el poder mientras la población pierde la confianza en todo el sistema”, agregó.
El CNE enfrenta actualmente una parálisis crítica. La falta de consensos para aprobar el uso del sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (TREP) y la posible renuncia de una consejera electoral han encendido las alarmas a nivel nacional e internacional. Observadores y analistas advierten que la ausencia de reglas claras y la inestabilidad interna en el órgano electoral podrían comprometer la legitimidad de las elecciones generales programadas para el 30 de noviembre.
Frente a este panorama, Ávila llamó a la ciudadanía a exigir transparencia y a rechazar lo que considera una concentración de poder peligrosa para la democracia hondureña. “Si le preguntamos al pueblo, la mayoría diría que se vayan todos. No podemos normalizar esta crisis fabricada”, concluyó.










