Más de 5 mil agentes penitenciarios serán sometidos a proceso de certificación
La iniciativa fue confirmada por el director del Instituto Nacional Penitenciario, Walter Amador, quien explicó que la evaluación abarcará a todo el personal, con el propósito de determinar la idoneidad de cada funcionario y su continuidad dentro de la institución.

5 de mayo de 2026
El sistema penitenciario hondureño entra en una nueva fase de reorganización tras el anuncio de un proceso de certificación y recertificación del personal del Instituto Nacional Penitenciario, una medida que busca depurar, fortalecer y profesionalizar el recurso humano encargado de la seguridad en los centros penales del país.
La iniciativa fue confirmada por el director del Instituto Nacional Penitenciario, Walter Amador, quien explicó que la evaluación abarcará a todo el personal, con el propósito de determinar la idoneidad de cada funcionario y su continuidad dentro de la institución.
Según detalló, el proceso no se plantea inicialmente como una medida de despido, sino como un diagnóstico integral que permitirá identificar fortalezas y debilidades dentro de la estructura operativa. No obstante, dejó entrever que los resultados podrían incidir en decisiones administrativas futuras, especialmente en aquellos casos donde no se cumplan los estándares requeridos.
La certificación contempla a más de 5,300 agentes penitenciarios en una primera etapa, principalmente custodios que operan en los distintos centros penales del país. Este grupo será sometido a evaluaciones orientadas a medir capacidades, desempeño y confiabilidad, elementos considerados clave para garantizar el control efectivo dentro de las cárceles.
El anuncio se enmarca dentro de la nueva gestión que asumió el 1 de mayo, tras la finalización del periodo de la junta interventora que administró el sistema durante varios años. Con este cambio, la institución retoma una estructura formal con nuevas directrices enfocadas en orden, control y modernización.
Entre los pilares de esta etapa destaca la implementación de un modelo que combina disciplina operativa con un enfoque denominado “control humanizado”, orientado a mejorar la clasificación de privados de libertad y reducir riesgos dentro de los centros penitenciarios. Además, se prevé reforzar el uso de tecnología para monitoreo y gestión interna, complementando las acciones de seguridad.
El titular del INP también indicó que se están realizando reuniones internas con personal administrativo y operativo para conocer de primera mano la situación en que se encuentra la institución. Este proceso forma parte de un diagnóstico más amplio que permitirá definir líneas de acción dentro del plan estratégico 2026-2030, actualmente en revisión.
El contexto en el que se implementan estas medidas está marcado por desafíos históricos del sistema penitenciario hondureño, como el hacinamiento, la violencia interna y la presencia de estructuras de autogobierno en algunos centros, problemáticas que han sido señaladas como obstáculos para el control efectivo del sistema.
Frente a este escenario, las autoridades apuntan a que la evaluación del personal será una herramienta clave para fortalecer la institucionalidad, mejorar la gestión penitenciaria y avanzar hacia un modelo más eficiente y transparente.
Con este proceso, el Instituto Nacional Penitenciario busca sentar las bases de una transformación estructural que no solo impacte en el funcionamiento interno de las cárceles, sino también en la seguridad nacional, considerando el papel estratégico que juega el sistema penitenciario en la contención del crimen organizado.










