Lluvias podrían aumentar después del 10 de septiembre
La expectativa cobra especial importancia en los municipios que continúan bajo alerta roja por sequía, donde la falta de precipitaciones ha aumentado la presión sobre las fuentes de agua y las actividades productivas.

1 de septiembre de 2026
El Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) anticipa una mejora gradual de las precipitaciones en Honduras después del 10 de septiembre, con lluvias que podrían presentarse con mayor frecuencia y extenderse a buena parte del territorio nacional.
La previsión llega en medio de una temporada marcada por temperaturas elevadas y un déficit de lluvia considerado excepcional.
El director de Cenaos, Francisco Argeñal, explicó que septiembre podría representar un cambio progresivo frente a las condiciones secas que han predominado durante buena parte de 2026. La expectativa cobra especial importancia en los municipios que continúan bajo alerta roja por sequía, donde la falta de precipitaciones ha aumentado la presión sobre las fuentes de agua y las actividades productivas.
Según el funcionario, el comportamiento climático de este año ya habría superado los registros de 2015, considerado hasta ahora uno de los períodos más secos para el Corredor Seco hondureño. El escenario ha estado relacionado con la intensidad del fenómeno de El Niño, que ha favorecido temperaturas más altas y una reducción significativa de las lluvias.
Argeñal señaló que las precipitaciones deberían ir aumentando paulatinamente conforme avance septiembre. La expectativa es que, después del 10 de septiembre, los episodios de lluvia sean más frecuentes y alcancen una cobertura mayor en distintas regiones del país.
La recuperación de las lluvias resulta particularmente relevante para las zonas que han sufrido los efectos más severos de la sequía. Cenaos mantiene especial vigilancia sobre los municipios bajo alerta roja, donde la disponibilidad de agua constituye una de las principales preocupaciones.
El comportamiento registrado durante los últimos meses también ha estado acompañado por temperaturas fuera de lo habitual. Durante agosto, por ejemplo, Choluteca alcanzó registros de entre 41 y 42 grados Celsius, una situación que Argeñal calificó como anormal para esa época del año.
La situación climática no solamente representa un desafío meteorológico. La escasez prolongada de precipitaciones tiene repercusiones sobre la agricultura, las reservas de agua y las condiciones de las comunidades que dependen directamente de las lluvias para sus actividades productivas.
En la capital, el comportamiento de las precipitaciones también será determinante para la recuperación de los embalses que abastecen de agua potable a Tegucigalpa y Comayagüela. Cenaos estima que Los Laureles podría recuperar parte importante de su almacenamiento entre finales de septiembre y comienzos de octubre, mientras que La Concepción podría alcanzar aproximadamente entre 60 % y 70 % de su capacidad, dependiendo de las lluvias que finalmente se registren.










