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La Tierra alcanza su máxima distancia del Sol en 2026

Durante el inicio de 2026, la Tierra pasó por el punto contrario de su trayectoria: el perihelio. Este ocurrió el 3 de enero, cuando nuestro planeta se ubicó aproximadamente a 147.1 millones de kilómetros del Sol.

7 de julio de 2026

La Tierra alcanzó este lunes 6 de julio de 2026 uno de los momentos más destacados de su recorrido anual alrededor del Sol: el afelio, el punto de su órbita donde el planeta se encuentra más alejado de la estrella que le da energía y vida.

 

El fenómeno ocurrió aproximadamente a las 11:30 de la mañana, hora local, cuando la distancia entre la Tierra y el Sol llegó a unos 152.1 millones de kilómetros. Esta separación forma parte del movimiento natural de traslación de nuestro planeta y ocurre cada año debido a la forma elíptica de la órbita terrestre.

 

A diferencia de lo que muchas personas podrían pensar, la distancia variable entre la Tierra y el Sol no es la responsable directa de las estaciones del año. El principal factor que determina los cambios de temperatura y las estaciones es la inclinación del eje terrestre, que alcanza cerca de 23 grados respecto al plano vertical de su órbita.

 

El recorrido de la Tierra alrededor del Sol tiene una forma ovalada o elíptica, por lo que existen dos puntos importantes durante su trayectoria: el perihelio, cuando el planeta se encuentra más cerca del Sol, y el afelio, cuando alcanza la mayor distancia.

 

Estas características fueron explicadas hace siglos por el astrónomo alemán Johannes Kepler, quien formuló las leyes que describen el movimiento de los planetas. Su primera ley establece que los cuerpos celestes orbitan alrededor del Sol siguiendo trayectorias elípticas, con el astro ubicado en uno de los focos de esa elipse.

 

Gracias a estos principios científicos se comprende que todos los planetas del Sistema Solar tienen momentos en los que se aproximan y se alejan de su estrella durante su viaje orbital.

 

Durante el inicio de 2026, la Tierra pasó por el punto contrario de su trayectoria: el perihelio. Este ocurrió el 3 de enero, cuando nuestro planeta se ubicó aproximadamente a 147.1 millones de kilómetros del Sol.

La diferencia entre ambos extremos orbitales es cercana a los cinco millones de kilómetros, una variación considerable en términos astronómicos, aunque no representa un cambio drástico en las condiciones de vida en la Tierra.

 

El afelio y el perihelio también influyen ligeramente en la velocidad con la que el planeta se desplaza alrededor del Sol. Debido a que la órbita no es circular, la velocidad terrestre no permanece constante.

En promedio, la Tierra viaja alrededor del Sol a unos 29.8 kilómetros por segundo, pero al llegar al afelio disminuye ligeramente hasta aproximadamente 29.3 kilómetros por segundo.

 

Para dimensionar esta velocidad, el movimiento orbital terrestre supera ampliamente la velocidad del sonido en el aire, que ronda los 0.343 kilómetros por segundo a una temperatura de 20 grados Celsius. Es decir, nuestro planeta se desplaza alrededor del Sol a una velocidad unas 87 veces superior a la del sonido y cerca de 300 veces más rápida que un automóvil de Fórmula 1.

 

Aunque el afelio ocurre durante el verano del hemisferio norte y el invierno del hemisferio sur, las temperaturas no dependen de la cercanía o lejanía del Sol.

La inclinación del eje terrestre provoca que durante esta época el hemisferio norte reciba una mayor cantidad de radiación solar directa, generando condiciones más cálidas, mientras que el hemisferio sur recibe menos iluminación y atraviesa su temporada fría.

 

Este comportamiento demuestra que la distribución de la luz solar sobre la superficie terrestre es más importante que la distancia exacta entre la Tierra y el Sol para determinar el clima y las estaciones.

 

El afelio de 2026 representa una oportunidad para observar y comprender mejor la compleja dinámica del planeta, cuyo movimiento constante alrededor del Sol ocurre a velocidades extraordinarias y bajo leyes físicas que han sido estudiadas durante siglos.

 

Créditos:  M.Sc. Ricardo Pastrana DAAF/UNAH

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