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Inicia influencia de El Niño en Honduras con alerta por sequía prolongada

Autoridades meteorológicas y especialistas en clima advierten que Honduras ya comienza a sentir la influencia del fenómeno de El Niño, lo que podría extender un periodo de sequía durante aproximadamente un año, con efectos variables en distintas regiones del país.

12 de junio de 2026

El fenómeno de El Niño forma parte del ciclo climático conocido como ENOS (El Niño–Oscilación del Sur), caracterizado por el calentamiento inusual de las aguas del océano Pacífico. En Centroamérica, este patrón suele provocar una reducción significativa de las lluvias, aumento de temperaturas y periodos secos más prolongados, afectando especialmente al sector agrícola y a las zonas rurales.

 

En Honduras, este tipo de eventos se asocia históricamente con impactos en la producción de granos básicos, disponibilidad de agua, generación hidroeléctrica y seguridad alimentaria, principalmente en regiones del llamado Corredor Seco, donde la dependencia de la lluvia es alta.

 

Autoridades meteorológicas y especialistas en clima advierten que Honduras ya comienza a sentir la influencia del fenómeno de El Niño, lo que podría extender un periodo de sequía durante aproximadamente un año, con efectos variables en distintas regiones del país.

 

De acuerdo con proyecciones climáticas, la reducción de lluvias podría intensificarse en los próximos meses, generando un escenario de déficit hídrico que impactaría directamente la agricultura de subsistencia y los cultivos comerciales, especialmente en el oriente, sur y occidente del territorio nacional.

 

Expertos en meteorología han señalado que durante la presencia de El Niño es común observar un retraso en el inicio de la temporada lluviosa, así como una disminución en la intensidad de las precipitaciones, lo que puede traducirse en pérdidas agrícolas, reducción de caudales en ríos y mayor presión sobre el suministro de agua potable.

 

El impacto del fenómeno no sería uniforme, ya que algunas zonas podrían experimentar condiciones más secas que otras, dependiendo de la intensidad del evento climático. Sin embargo, las regiones tradicionalmente vulnerables, como el Corredor Seco, suelen ser las más afectadas por la irregularidad de las lluvias.

 

Ante este panorama, especialistas recomiendan reforzar medidas de adaptación en el sector agrícola, incluyendo ajustes en los calendarios de siembra, uso de semillas resistentes a la sequía y estrategias de almacenamiento de agua, con el objetivo de reducir el impacto en la producción de alimentos.

 

Las autoridades mantienen monitoreo permanente de la evolución del fenómeno, mientras se espera que los efectos climáticos se definan con mayor precisión conforme avance el año.

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