Industria camaronera hondureña urge modernización ante desplome productivo
El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias del Sur (CCISUR), José Milcíades Ordóñez, reconoció que la industria atraviesa una etapa crítica y que, sin cambios estructurales, seguirá perdiendo terreno frente a competidores como Ecuador e India, líderes mundiales en el sector por sus bajos costos y altos niveles de tecnificación.

11 de agosto de 2025
La producción de camarón en Honduras se ha reducido a la mitad en los últimos años, pasando de 120 millones de libras anuales a entre 60 y 65 millones, situación que preocupa al sector empresarial y que, según advierten, solo podrá revertirse con una profunda modernización tecnológica.
El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias del Sur (CCISUR), José Milcíades Ordóñez, reconoció que la industria atraviesa una etapa crítica y que, sin cambios estructurales, seguirá perdiendo terreno frente a competidores como Ecuador e India, líderes mundiales en el sector por sus bajos costos y altos niveles de tecnificación.
“Tenemos que dejar de depender de precios internacionales favorables y apostar por mejorar nuestra productividad. No podemos estar pidiendo clemencia para que nos paguen más”, subrayó.
Ordóñez explicó que la modernización implica incorporar equipos como alimentadores automáticos, sistemas de aireación y soluciones de energía más accesibles, incluyendo paneles solares. Además, señaló que la cooperación internacional, en particular con China, podría facilitar el acceso a tecnología y asistencia técnica.
Actualmente, Honduras mantiene un acuerdo de “cosecha temprana” que permite la entrada de camarón al mercado chino sin aranceles, una oportunidad que, según el empresario, se está desaprovechando debido a los altos costos de producción y la baja eficiencia por hectárea.
En cuanto al financiamiento, destacó el apoyo de Banhprovi con créditos al 4 %, aunque advirtió que los recursos son insuficientes para abarcar a toda la industria. “Necesitamos fondos más amplios para que tanto pequeños como medianos y grandes productores puedan tecnificarse”, dijo.
De lograrse este objetivo, estimó que la producción podría multiplicarse hasta alcanzar entre 400 y 500 millones de libras anuales, generando entre 150.000 y 200.000 empleos y divisas que podrían ascender a miles de millones de dólares.
Ordóñez concluyó que la industria camaronera hondureña tiene el potencial de convertirse en un motor económico nacional, siempre que se invierta en tecnología y se reduzcan los costos de operación. “Estamos sobreviviendo gracias a esfuerzo y fe, pero necesitamos dar el salto para competir de verdad”, afirmó.










