Iglesias convocan caminata nacional por la fe, la paz y la democracia
Esta movilización, que promete congregar a más de dos millones de personas, tiene como objetivo principal enviar un mensaje conjunto por la paz social, la reconciliación y la defensa de la democracia, en medio de un contexto político marcado por la incertidumbre y la polarización.

7 de agosto de 2025
En un gesto de unidad y llamado a la esperanza, las principales iglesias católica y evangélica de Honduras han organizado una caminata masiva que recorrerá más de 50 ciudades del país el próximo sábado 16 de agosto. Esta movilización, que promete congregar a más de dos millones de personas, tiene como objetivo principal enviar un mensaje conjunto por la paz social, la reconciliación y la defensa de la democracia, en medio de un contexto político marcado por la incertidumbre y la polarización.
El pastor Gerardo Irías, presidente de la Confraternidad Evangélica, destacó la magnitud histórica de esta convocatoria. Según sus estimaciones, la participación podría oscilar entre dos y tres millones de hondureños. “Caminamos con fe y esperanza”, es el lema que une a creyentes de distintas denominaciones en una expresión pacífica de apoyo a valores fundamentales para el país.
En la capital, la caminata partirá a las 2:00 de la tarde desde la emblemática Plaza de las Banderas frente a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y se dirigirá hacia el Estadio Nacional, transitando por avenidas principales como el bulevar Suyapa. Paralelamente, ciudades importantes como San Pedro Sula, Comayagua, Siguatepeque, La Esperanza, Santa Rosa de Copán e Intibucá tendrán sus propias rutas establecidas, replicando este acto de fe y compromiso cívico.
El programa contempla iniciar con una ceremonia de apertura que incluirá oraciones interreligiosas y mensajes de unidad, seguida por cantos y alabanzas a lo largo del recorrido. Al final de la caminata, representantes de las iglesias católica y evangélica compartirán reflexiones y exhortaciones para fortalecer el espíritu democrático y la convivencia pacífica.
Este evento nace en respuesta a la desconfianza ciudadana hacia las instituciones electorales y a la creciente tensión política que vive el país antes de las elecciones generales programadas para noviembre. Las iglesias han querido mantenerse firmes en un llamado a la serenidad y al respeto mutuo, procurando que la espiritualidad sirva como puente para la reconciliación social.
Uno de los aspectos más relevantes de esta convocatoria es su carácter estrictamente apolítico. Los organizadores han insistido en que no se permitirá la participación de candidatos, políticos ni símbolos partidarios durante la caminata. En su lugar, se ha pedido a los asistentes portar únicamente la bandera nacional o versículos bíblicos, buscando así preservar la naturaleza pacífica y neutral del evento.
La Conferencia Episcopal de Honduras y la Confraternidad Evangélica han coincidido en que este tipo de movilizaciones no pretende influir en el resultado electoral, sino promover una cultura de diálogo, respeto y fe. Esta postura ha sido destacada como un ejemplo del papel que las iglesias pueden desempeñar en la consolidación de la democracia en momentos de crisis.
En términos sociales, la convocatoria se perfila como una de las mayores manifestaciones ciudadanas organizadas por actores religiosos en la historia reciente del país, demostrando el alcance y la influencia que mantienen estas instituciones en la vida cotidiana y política hondureña.
Con esta caminata, las iglesias buscan reforzar un mensaje claro: la fe y la esperanza son herramientas poderosas para superar los desafíos políticos y sociales, y la democracia requiere del compromiso activo y pacífico de todos los sectores de la sociedad.










