Honduras vive La Niña; posible cambio a El Niño en junio
La posibilidad de transición hacia El Niño ha sido motivo de seguimiento tanto por parte de instituciones meteorológicas ya que podrían alterar las proyecciones de lluvia, sequía y temperaturas para la segunda mitad del año.

10 de febrero de 2026
El país centroamericano permanece actualmente bajo la influencia del fenómeno climático La Niña, una fase del ciclo oceánico-atmosférico que se caracteriza por el enfriamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y que suele modificar los patrones de lluvia y temperatura en diversas regiones del mundo, incluyendo Centroamérica. Según los análisis más recientes de organismos meteorológicos nacionales, este patrón climático seguirá dominando el clima hondureño en los próximos meses, aunque con evidencias de una transición gradual hacia otras condiciones conforme avance el año.
Expertos del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) han señalado que La Niña todavía se observa en los indicadores oceánicos y atmosféricos, lo que ha tenido un impacto directo en las temperaturas y patrones de precipitación dentro del territorio nacional.
Este fenómeno, conocido por favorecer aumento en lluvias y condiciones más frescas en determinadas regiones, ha influido en la dinámica climática general durante el comienzo de 2026.
No obstante, las señales de los modelos climáticos indican una posible modificación de este escenario hacia mediados de año, cuando se espera que las condiciones dominantes comiencen a debilitarse y dar paso a un periodo neutro del clima tropical, previo a la posible entrada del fenómeno opuesto, El Niño, a partir de junio o en los meses siguientes.
Este cambio no ocurre de manera abrupta, sino que implica una transición en la que las temperaturas del agua del Pacífico ecuatorial tienden a elevarse gradualmente y los vientos alisios se alteran, lo que podría influir en la distribución de lluvia y calor en Honduras.
El fenómeno de El Niño, que representa un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico, suele asociarse con condiciones más secas y temperaturas más elevadas en varios países del hemisferio tropical, afectando especialmente los patrones de lluvia y la agricultura.
Aunque la intensidad y duración de este tipo de eventos pueden variar considerablemente, su aparición puede tener implicaciones significativas para la temporada seca, las cosechas y la disponibilidad de agua en las distintas zonas del país.
La posibilidad de transición hacia El Niño ha sido motivo de seguimiento tanto por parte de instituciones meteorológicas como de productores agrícolas y autoridades de gestión del riesgo, dado que los cambios en las condiciones climáticas podrían alterar las proyecciones de lluvia, sequía y temperaturas para la segunda mitad del año.
Estos factores son particularmente relevantes para sectores como la agricultura, la gestión de recursos hídricos y la planificación de emergencias ante eventos extremos.
Las proyecciones climáticas a nivel global también respaldan la importancia de monitorear estos fenómenos, ya que la variabilidad de El Niño y La Niña parte del ciclo conocido como Oscilación del Sur El Niño (ENSO) influye en millones de personas al modificar los patrones de precipitación y calor a nivel mundial.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) destaca que estos eventos no solo afectan la cantidad de lluvia, sino también fenómenos extremos como sequías, inundaciones o cambios en la actividad ciclónica.
En este contexto, las autoridades hondureñas y los especialistas en clima continuarán evaluando los datos de oceanografía y atmósfera para emitir alertas oportunas y apoyar a comunidades, agricultores y sectores vulnerables ante cualquier cambio significativo en las condiciones meteorológicas que pudiera presentarse conforme avance el 2026.
Esto incluye la preparación para ajustes en el régimen de lluvias y temperaturas que podrían marcar la segunda parte del año si se consolida el fenómeno de El Niño.










